Réquiem

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Se puede decir que entre Manuel Fraga y Santiago Carrillo ha habido “empate técnico”: plantaron sus últimas maletas el mismo año. Tener que morirte para que hablen bien de ti es una verdadera putada. Pero ya sabemos que desgraciadamente esto funciona así.

Como dijo el cardenal Cisneros al fey Fernando el Católico, con referencia a la Universidad de Salamanca (que costó un huevo), “aquí formamos a los hombres para bien serviros, Majestad”.

Ambos pasarán a la posteridad desde las márgenes enfrentadas de un mismo río, en la misma barca.

Si bien Manuel Fraga estará a la derecha del Padre, Santiago Carrillo descansará a la izquierda de Lucifer, por eso de la ley de las compensaciones. Él mismo dijo que su destino estaba allí abajo.

Si se lleva a término el deseo expresado por el propio Santiago Carrillo de que sus cenizas descansen en el mar, frente a Gijón, tal vez el nombre del Cantábrico sea cambiado por el de: Nuevo Mar Rojo. El último “milagro” de don Santiago Carrillo será ese tornasol.

 

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