Fútbol, no solo fútbol

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La cosa empezó mal, con una cafrada del presidente del equipo que presume de “Señor del fútbol español”, vaya por Dios. Solo desde la prepotencia se puede pretender fichar al entrenador de la selección española, especialmente, a dos días de comenzar la competición más importante de combinados nacionales. Y qué decir de la actitud y declaraciones del ex entrenador nacional.
A continuación, a Fernando Hierro, nuevo ocupante del banquillo, remedo de entrenador, le faltó tiempo para deshacerse de Andrés Iniesta, uno de los mejores jugadores del mundo, autor del gol mundial e icono del fútbol moderno español, para simbolizar la ruptura con diez años espectaculares de una generación que cambió para siempre la manera de entender este deporte, como en su momento lo hicieron las selecciones brasileñas, holandesas o alemanas.
Cuando parecía que la selección tenía el camino expedito  para situarse, como mínimo, en las semifinales, en ciento veinte minutos y una tanda de penaltis, el antiguo central se encargó de tirar por la borda todo lo construido, en una mezcla de incapacidad y desprecio. 
Solo desde la falta de vergüenza y conocimiento se puede decidir una alineación condenada al fracaso desde el pitido inicial del árbitro en el partido contra los anfitriones.
En el fondo, los hay que no aceptan que el éxito futbolístico de España lo fraguara una generación de futbolistas criados en La Masía, alrededor del concepto de fútbol total diseñado por Rinus Michels, entre otros, y desarrollado por Johan Cruyff en el Barcelona y, posteriormente, evolucionado y perfeccionado en la selección por Luís Aragonés. Estamos hablando del famoso tiquitaca.
Los hay empeñados en volver a la “furia española”, que nos dio tardes de fútbol de mucha chulería y poca valentía sin sabiduría para afrontar las competiciones internacionales. 
De ahí, la promoción de actitudes penosas como las sonoras pitadas a Piqué por los campos de España vistiendo la elástica nacional, sin ánimo de disculparle su conducta infantil y las continuas meteduras de pata.
Pero ya pasó el tiempo de lamentarse. Hay que mirar el futuro. Es hora de tomar decisiones para encarar con garantías los compromisos que se afrontarán, más pronto que tarde. 
Aunque, en este sentido, las declaraciones que salen de la Federación Española de Fútbol anunciando  ruptura con el estilo de los años de gloria, no anuncian nada bueno.
Me temo lo peor. Parece que algunos están empeñados en actualizar la versión baloncestística de “hay que romper el tablero”, frase de un presidente del baloncesto español mostrando la impotencia para enfrentarse con garantías a sus rivales.
Menos mal que nos queda Uruguay.
 
ramonveloso@ramonveloso.com

Fútbol, no solo fútbol