Pasajes

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Caruso renació en Boiro, y M. tuvo un paciente que se le murió, se le suicidó. M. era psicoanalista y triste, dos condiciones que no tienen por qué ir unidas. “Caruso” cantaba mal y por eso nos reímos de su nombre, él era respetado por otras cosas. Mientras olas diminutas acariciaban blanquecinas la arena sin estrenar después de varios días de lluvia y frío en pleno agosto, M. seguía triste lejos de casa, y se fue con su secreto.
Mientras, alguien decía: “el mareo del barco se pasa a la sombra de un carballo”, sí, eso no rima, pero cura, ni siquiera tirándose al mar se pasa; lo peor es cuando paras el barco; incluso los filósofos se marean y claudican hasta que los entregas en Corrubedo; necesitan pisar tierra. “Caruso” seguía mal, cantando entre risas y chistes irreproducibles.
Menos mal que con esta lluvia no se queman los montes, sí, pero entonces podría nevar, eso sí que sería un acontecimiento. Nadie se pone de acuerdo en si esto es el cambio climático. Por la noche las pequeñas olas blancas que llegaban a la orilla cantaban ayudadas por una ligera brisa. Cierra los ojos y haz del ruido música. Acababa de oír a J. Cage en el coche de vuelta de la tierra de “Caruso”. La entrada en los bosques de la música nos posibilita dejar de ser sordos y ciegos al mundo; los políticos mexicanos llevan 30 años viviendo de la misma promesa, “llegaremos hasta las últimas consecuencias”, pero aquí también pasa lo mismo, las últimas consecuencias nunca llegan. Llueve a cántaros en pleno agosto, tiene que llover.
Llover para llegar a las últimas consecuencias. Las frases contundentes repetidas hasta la saciedad se vacían de contenido. “Caruso” no es “Caruso”, pero tampoco el verano es verano ni los políticos llegan a las últimas consecuencias. Un amigo toca la armónica, toca una canción, pero con tanta pasión y alegría que sería la envidia de Sonny Boy Williamson.
Pasamos los días de lluvia sin televisión ayudándonos de nosotros, de conversaciones y anécdotas, tratando de unir todos los sonidos para hacer música de tanto ruido. En México el cura de la parroquia de Guadalupe bendice las balas que van a asesinar.

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