Placeras y su razón

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Hace dos semanas se escribió un artículo sobre la falta de pescado en el mercado da Guarda, en su espacio público y una amable pescantina explicó cómo se desarrollaba aquel mundo tan complicado, aunque a primera vista no lo parezca, sobre las quejas del público de que no se había atendido en vísperas de un día festivo que caía en martes (San José) siendo, por tanto, el primer día hábil el miércoles de la semana. Todo se reduce a una cuestión de lógica en que las placeras quedan exentas de culpa alguna, debido a que la flota de bajura o del día no sale a faenar los domingos y entonces no hay pescado en la lonja del día para comprar, de modo, que tampoco pueden abrir sus puestos, lo cual pese a mi insistencia sobre el tema, acabó por demostrar que el mercado da Guarda dispone de dos tipos de pesca, la de altura y la del día; esta última es la más demandada por los clientes que fluyen a dicho mercado. De tal manera que tener otro tipo de pesca a la venta es inútil, debido a que los  clientes están acostumbrados a la del día y ya saben por hábito que los lunes no hay pescado fresco en el mercado, por razón por la lógicamente no acuden a comprarlo.

Otro tanto ha de acontecer el día de San Juan, festivo y lunes, por lo que los clientes habituales tendrán que reservar la apreciada sardina para el sábado 22, si no quieren verse sin el sabroso manjar en un día tan señalado. Así las cosas, es complicado dirimir cualquier responsabilidad y, por supuesto, las placeras están exentas de ella, Antes se escuchó la queja del público, en general, quizás por no saber que, pese a ser festivo el martes, el lunes podría haber pesca en el mercado y no fue así, ni lo será en el futuro, si no se obra el milagro de que de alguna forma se pueda tener pesca del día para suministrar. De lo contrario se seguirá como hasta ahora. 

Es una situación que conlleva muchas estimaciones y acercamientos sobre diversas cuestiones diferentes y es muy complicado hacerlas confluir en unos intereses cómodos para todo el mundo. Viene a ser una cuestión muy delicada y complicada, de manera que las pescantinas están exentas de culpabilidad, porque en víspera de San José no hubiese mercado, es su razonamiento y válido, debido a que es una situación real y que ellas viven diariamente en esta problemática.

También es encomiable la labor que realizan para sostener entre todos sus negocios, un legado que donó a la ciudad Eusebio da Guarda y del que se cumple este año el 114 aniversario. Nació como un lugar en donde los vendedores tuviesen un espacio propio para despachar sus artículos. Sus negocios deben ser recompensados por los coruñeses con acudir y hacer sus compras para que La Coruña presuma de un mercado central al por menor, como el que tiene al servicio de todos.

Hay que valorar positivamente el esfuerzo de todos los miembros del mercado, proponen al Ayuntamiento mejoras y servicios para el bien de la instalación y sus clientes, pero el municipio no toma las medidas que cabía esperar de un gestor a cuyo cargo está este magnífico mercado.

Placeras y su razón