La lucecita

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Esa que ha visto los más entusiastas del PP, tras la reunión Rajoy-Rivera, recuerda aquella “Lucecita”, novela radiofónica de mitad del siglo pasado, con una protagonista ciega y un final feliz. ¿Estamos ciegos, sordos y perdimos la razón los ciudadanos? No hay peor sordo que el que no quiere oír dice nuestro refranero y el candidato Mariano, luego de contar más cuentos que el señor Calleja, hace oídos sordos a las normas de la Unión Europea, que, por su nefasta política económica durante su mandato, deja el país pendiente de una congelación de fondos estructurales, perder la financiación del Banco Europeo de Inversiones y dejar hecha unos zorros la marca España.
Y todo eso por las trolas que les contó a los señores de la Comisión, pese a las ayudas de la gran jefa Merkel… Ya nos cuentan los juglares del PP que la cosa está mal y que irá a peor si no dejan que su jefe, por orden de la troika, nos “retoque” el IVA, el IBI y meta la manaza en nuevos recortes en infraestructuras, sanidad y educación. Todo esto bajo la inspección de los hombres de negro. Resumiendo: España volvería a estar intervenida.
Esa lucecita, que ve Mariano dando el primer paso de un camino que lleva al precipicio, ilumina también al candidato Feijóo, que confesó a la Cadena Ser que le gustan más unos fiscales que otros y que no recuerda que de las diez mil seiscientas camas hospitalarias que “pechó” Sanidad en todo el territorio nacional, Galicia alcanza una importante cifra que la coloca de segunda (hip, hip, hurra) en el ranking autonómico.
Y en medio de todo esto, un histórico, el señor Zaplana, lo ve todo claro: “La corrupción de hace quince años no se puede juzgar con leyes de hoy, pues no es igual una comilona, un viaje, un regalo, que llevarse dinero a Panamá”. No son, señor, quince los años de corrupción sino más de veinte según los jueces y en la lista de Panamá está, por ejemplo, el ministro Soria, recompensado con una pensión de 4.664 euros mensuales y otros coleguillas de partido… Y ahí está hoy, como hace quince, veinte años, el latrocinio. Ahora sumando Gürtel, Púnica y Prisma, y a la espera, el asunto del AVE Alicante-Murcia con un desfalco descubierto de dieciocho millones de euros, el robo supera la suma de los “reajustes” en Sanidad, Educación y Dependencia. Para Zaplana, no es mucho, pero la suma final es mayor que los sufrimientos padecidos y que el tiempo no borra.

La lucecita