¡Banzai!

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Tras veintiún cañazos, ya hay un nuevo emperador en Japón. Se trata de Marujito, el cuchi 126 que ocupa el trono del Capullo del Crisantemo Verde, mientras a los japos de a pie les arde el culo de emoción. Muchos compañeros de profesión de Marujito, aunque sólo llegaron a reyes, fueron a Tokio, en Japón, a celebrar el fiestorrio consiguiente y, como no podían ser menos ni perderse al evento, también fueron los reyes de España y Cataluña. Estaban elegantísimos. Él, con su franc (quizá obra de Flaco Gabán), con cintajo y medallas varias, incluida la del crisantemo ese. Ella, radiante y espectacular con un modelito florido de Pirulina Guerrera, y unos colgantes de diamantes y rubíes, más valiosos que mis joyitas, a pesar del cariño que les tengo. Y, espero que quede claro, me refiero a mis pequeñas joyitas, no a mis grandes joyitas. Pero como la felicidad completa no existe, y mientras se celebraba el banzai de los cojones, el Parlament Catalá anuncia abrir una comisión de investigación a la Monarquía y abolirla; apruebe reprobar al Rey (valga la rebuznancia), y así mismo aprobar la autodeterminación en Cataluña. ¡Pobres, menudo disgusto que tienen Federico y Catalina!

¡Banzai!