COMO TIENE QUE SER

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Que ha dicho el señor Feijóo que no le gusta la SER. Probiño. Lo dice el mismo día en que nos cuentan que 4,5 millones de oyentes afirman lo contrario. 
Soy, lo confieso, un adicto a la radio y, por eso, soy un seguidor de la SER. Recuerdo ahora que un domingo de marzo, hace años, entrevistaba a Consuelo Bautista, jefa de informativos y programas de  Radio Coruña-Cadena SER, quien, a mi pregunta de si era un medio de izquierdas o derechas, respondió: la SER es de la gente. Por cierto “la gente” considera a Rajoy el peor político de los últimos treinta y tantos años de democracia.
Y me viene al recuerdo la entrevista a Pilar Cañas, la voz de RNE en A Coruña que, en otra entrevista me recordaba aquellos tiempos de “la larga noche de piedra”, donde “antes las noticias necesitaban el plácet de la autoridad…” y no quiero olvidarme de la afirmación del presidente de la Asociación de la Prensa de A Coruña, Manuel González, “no queremos (los periodistas) ser cómplices de la opacidad informativa de los políticos” (El Ideal Gallego 24-4-2011)
Todo este prólogo nos lleva al problema principal. No es un asunto de gustos. Es que muchos de los que nos mandan prefieren que estemos como los monos místicos que guardaban el mausoleo de Toshogu para que nadie molestara a su señor. Y así nos quiere el PP: que no nos metamos en los que no (les) importe. La SER ha descubierto muchas miserias de nuestra política; levantado muchos “cadáveres” de los políticos y puesto en su lugar a muchos de los líderes que se creían intocables y a Feijoó, al PP, no le gusta.  
  Y al PP se le nota de lejos. Sus dirigentes están más a gusto en otros medios para decir, por ejemplo, que baja el número de parados –noticia jaleada por los medios afines– y ocultar que hay menos trabajadores que hace cuatro, cinco, seis años. 
Al elogio interesado se le opone la verdad: aquí subió el paro; uno de cada cuatro hogares gallegos tiene dificultades para llegar a fin de mes y el número de ciudadanos –según Cáritas– sin hogar aumentó en los últimos años o que el 46% de los parados no cuentan con ayuda alguna.
Lo advierte “The New York Times”: “Es inadmisible en España el maridaje entre el poder político, económico y mediático…”.
Y eso no puede ser. Por eso millones son de la SER. 

COMO TIENE QUE SER