Por qué Esquerra diría que sí

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Ya no acepto que nadie me tome por tonto aún a sabiendas de que algunas veces puedo parecerlo. Están los medios contándonos las negociaciones con Esquerra Republicana de Cataluña hasta la saturación y de esas conversaciones parece que depende el futuro gobierno de España. Lo curioso es que no nos cuentan nada, solo literatura vacía de contenido que tienen que inventarse para rellenar y tenernos entretenidos. 

Nada se sabe y nada nos cuentan, en estos tiempos de la transparencia es chocante el ocultismo con el que se lleva todo. Hasta Podemos calla y mantiene reuniones en salas cerradas de hoteles de cinco estrellas, esas mismas reuniones que denostaba cuando otros las hacían. Silencios que ocultan la verdad y nos la ocultan a nosotros, los ciudadanos que aspiramos a ser gobernados. Si esto mismo lo hicieran otros partidos del centro derecha, habría que oír los gritos de Podemos a kilómetros de distancia. En fin, consejos vendo que para mi no tengo. 

Hablemos pues de la verdad y esta no es otra que el ocultismo se debe a que las auténticas explicaciones que tendrían que dar recogerían las verdaderas aspiraciones de ERC que son, la amnistía de los que llaman presos políticos, en realidad sediciosos condenados y en prisión, quieren también hablar de autodeterminación y de referéndum separatista. Estas son las cuestiones que ocupan y preocupan a ERC y de las que quieren hablar. Naturalmente Pedro Sánchez no puede tolerar que eso trascienda a la opinión pública y, precisamente por ello, el presidente en funciones se limita a decir en sus escasas comparecencias, que todo el contenido de las reuniones se limitará a las cuestiones que respeten la ley y la Constitución. Falta a la verdad, tanto que incluso a sus compañeros de partido les ocultó la información en ese referéndum casero que hizo para conseguir el apoyo de la militancia socialista al posible acuerdo. Eso sí, ni les dijo de que se trataba el acuerdo ni tan siquiera ofreció o los resultados por ciudades o provincias ocultando en los números “gordos” en un “totus revolutio” que arrojó un 97% de apoyo a un acuerdo que desconocen los militantes. Y si de lo quiere hablar ERC es de lo que aquí cuento ya me dirán ustedes a cambio de que los separatistas catalanes van a otorgar el si a la investidura de Sánchez. Rufián ya dijo que Sánchez estaba derrotado y que era más fácil forzarlo al acuerdo que los republicanos quieren. De tal suerte que, antes o después, los representantes del PSOE tendrán que pasar por la prisión para encontrarse con el jefe de los secesionistas y, posiblemente, tendrán que viajar a Waterloo para verse con un fugado de la justicia española. Este es el gobierno que pretende Sánchez, que después de tantas investiduras fallidas, parece dispuesto a todo para, por fin, hacerse con el cargo con pleno derecho. Esto con los que le faltan para completar su alocado puzle, dentro ya tiene a Podemos, esos que, según Sánchez, impedirían conciliar el sueño al 95% de los españoles. Tengo que mencionar la lamentable actuación de Ciudadanos en la breve y pasada legislatura en la que tuvo en su mano un gobierno moderado sin podemitas ni separatistas y lo despreció, abocándonos a todos los españoles a este espectáculo de incertidumbres e inseguridades. 

Así pues, que nadie se llame a engaños, si hay investidura es que Sánchez habrá cedido ante las exigencias de ERC porque no veo yo a los de Junqueras sacrificarse por el bien de España y menos cuando tienen cerca unas elecciones catalanas donde podrían recibir un buen castigo si no presentan la cabeza de Sánchez en una bandeja.

Por qué Esquerra diría que sí