El problema del islamismo no se soluciona con confrontación

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A los europeos se nos esta yendo las cosas de las manos. Los últimos atentados integristas han logrado lo que los terroristas buscaban que no es otra cosa que una reacción desmesurada que, al final, sirva para justificar el propio ataque criminal. De hecho, no hay país que se esté librando de la polémica y mientras en uno proponen colocar cabezas de cerdo en las fronteras para que los musulmanes no las crucen (algo que, por cierto, hacen ya en algunos pueblos de Cataluña para evitar que en un terreno se construya una mezquita) o lo que ha decidido Francia de prohibir el burkini y que ahora los tribunales han tumbado. La solución al problema no es fácil, pero, desde luego, adoptar medidas populistas que favorezcan el odio entre culturas no parece lo más correcto. Jamás de la confrontación salió nada bueno, como mucho, se disparan los extremismos. 

El problema del islamismo no se soluciona con confrontación