Ánimos para Rivera

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ANTES de meterse a lobista, con “b”, no con “v”, o sea, no de vivit como depredador de mujeres, sino de voluntades, y cuando aún lucía bigote, Aznar fue presidente del Gobierno y puso a Mayor Oreja al frente de los asuntos de las porras. Como ministro del interior le correspondía velar por la seguridad de los españoles y para saber lo que sentían quienes se veían obligados a llevar escolta, le dio por rodearse de gorilas y llegó a ser el español que tenía más guardaespaldas. Vivía, pues, en una situación de aislamiento absoluto, en un burbuja, lejos de la realidad, circunstancia que, por lo visto, produce efectos secundarios, ya que ahora es capaz de afirmar cosas como: “Ciudadanos es el nuevo orden mundial”. A Albert Rivera, el político antes conocido como Adolfo Suárez, se le atragantaron los chococrispis cuando oyó semejante afirmación y, claro, se descontroló tanto que ha pedido que la Policía pueda entrar en los pisos de los okupas sin orden judicial. Hombre... por lo menos deberán existir indicios de que se están cometiendo actividades delictivas, ¿no? 

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