DEMASIADO REAL

|

Ferrol es demasiado real. Es tan real que ciega. Real y excesiva toda la geografía humana y no humana que nos encontramos todos los días. Ser demasiado real significa que no hay lugar a la fantasía, a la teatralidad de la vida en común, es decir, al olvido de uno mismo, al anonimato. En cualquier otra ciudad las calles te incitan a olvidarte, dan cierto margen para representar un papel. Ferrol es demasiado previsible. ¿Por qué nos gusta tanto a los ferrolanos ir a A Coruña? Quizás porque allí podemos ser de otra parte. En las calles de A Coruña, Vigo o Santiago hay cierta embriaguez, cierto barullo que entretiene. En Ferrol el peso de la no historia, de lo destruido, no nos  permite olvidarnos de lo que somos. Por eso aquí la crisis es de verdad, porque entra en crisis la mirada, el tacto, el oído, el sabor, los sentidos con la falta de trabajo. Es por eso que no existe la curiosidad, el otro está ya definido y encasillado. No existe la novedad, el riesgo de otro personaje. Nuestra teatralidad solo está en la naturaleza que nos rodea, bellísima por otro lado, que nos permite salvarnos de nosotros.

DEMASIADO REAL