Un calamar gigante al que le dieron la del pulpo

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A Mariló Montero le asaltó una duda existencial: “¿Estaban vivos?”, le preguntó al director del museo de Luarca, recién arrasado por el temporal, en referencia a los calamares gigantes que formaban parte de los fondos del centro. El hombre no se alteró y le respondió que era imposible mantenerlos vivos, puesto que su hábitat está a más de 2.500 metros de profundidad. Desde esa conversación han pasado ya cuatro años y el museo vuelve a estar a pleno rendimiento; tanto, que sus expertos han concluido la necropsia del cefalópodo gigante –123 centímetros de longitud y 105 kilos de peso– hallado vivo en Bares, pero que murió poco después, y han concluido que las lesiones que sufría el ejemplar eran consecuencia de la malleira que le dio un congénere durante una pelea por un banco de bacaladilla. ¡Menudo bicho debía de ser el asesino!, y qué pena que Mariló ya no ande por las teles porque su diálogo con el director del museo podría vovler a ser antológico. FOTO: un calamar gigante | aec

Un calamar gigante al que le dieron la del pulpo