¿Divulgar o intoxicar?

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Casi 400.000 espectadores diarios y 19 años en antena no es moco de pavo. “Saber vivir”, de RTVE (la que pagamos todos los españoles), se define como un programa con una vocación clara de servicio público en la que se dan consejos sobre salud y calidad de vida. Aun así no tienen reparos en hacer promoción de pseudoterapias como la homeopatía o la biorresonancia. A veces sobrepasando los límites. Como cuando su presentadora, Mariló Montero, afirmaba que oler un limón ayudaba a curar el cáncer. Luego hubo que salir al paso con un comunicado en el que se disculpaban por esta declaración. Pero el mal ya estaba hecho. Habría que ver cuantos de esos 400.000 espectadores luego vieron esta retractación y cuantos se quedaron con la idea de que visitar una frutería les podía evitar pasar por quimioterapia.
El impacto que un programa de estas características puede llegar a tener sobre la percepción, ideas y conocimientos de un público generalmente con escasa formación puede ser terrible. Así que tampoco estaba de más hacer un pequeño análisis de su discurso y ver que se promocionaba en este espacio. Esto lo pensó Juan José Gonzálbez, coordinador médico de servicios quirúrgicos del Hospital Universitario Morales Meseguer, y que viene de presentar en la Universidad de Murcia una tesis doctoral que analiza el contenido de los consejos médicos que se ofrecen en “Saber vivir”.
Sólo un 33% de las recomendaciones tiene algún tipo de estudio serio que las respalde de alguna manera y casi la mitad de las mismas carecen de este tipo de sustento. Lo más preocupante es que dos de cada diez consejos contradicen las evidencias científicas. Además se trata de consejos genéricos en los que casi nunca se explican los posibles efectos secundarios. No todo es negativo en su análisis. Las recomendaciones de actividad física están por encima de la media en lo que se refiere a este tipo de programas y centran su atención en tratar las dolencias que suponen las principales causas de mortalidad en España. 
Desde el ente público se justifican ante estas polémicas aduciendo a que los médicos que participan en su programa están debidamente titulados. En ciencia y en medicina no sirve con que algo sea dicho por alguien de prestigio. Además hacen falta pruebas que respalden lo que se dice y aquí es donde fallan. Un fallo que no es imposible de corregir con un poco de interés por su parte.

¿Divulgar o intoxicar?