El cambiazo

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Un mozo, alcalde del Partido Popular de un pueblo de cuyo nombre no puedo acordarme, fue a un programa de la tele donde cambian su aspecto a las personas. No pudieron cambiarle su peinado ni cortarle el pelo, por tener una calva fruto de un accidente infantil. Pero como arreglo piloso le depilaron las piernas, no sé si hasta las ingles, ni tampoco sé si la rabadilla; en todo caso, algo inútil porque no iba a salir desnudo ni vestido de escocés; pero lo hicieron. Al final le tiñeron su pelo negro de marrón, le pusieron un gorro que se lo tapaba casi totalmente, y lo vistieron como si fuera socialista, en lugar de ser del Partido Popular. El caso es que, viendo el cambio del mozo me ha apretado el gusanillo, y voy a intentar que me acepten en la cosa esa y puedan adecuar mi aspecto a mi espléndido físico. Si me aceptan, a lo mejor me disfrazan de vasco o catalán, cosa que no me disgustaría. Aunque tuvieran que depilarme la rabadilla. 

 

El cambiazo