Taxi driver

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El título de esto no tiene nada que ver con la película de Martin Scorsese, sino con el follón de los taxistas con la empresas de VTC, excluidos  autobuses,  diligencias, y metros. Esto es una guerra iniciada por empresarios piratuelos, con más de doscientas empresas, donde dos de ellas se llevan el 40 por ciento del bacalao, contra trabajadores autónomos; los tradicionales taxistas de siempre. Y es que, al olor de la pasta, las empresas de VTC se saltan normas, y lo que haya que saltarse, intentando  echar a  los taxistas de las calles, y quedarse con su “modus vivendi”, limpiamente.
¿Y qué dice el flamante pétalo del capullo del PSOE, momentáneo Ministro de Fomento, el Ábalos? Nada. Primero mangó el asunto a las comunidades y, a partir de ahí calla, como si estuviera más muerto que Franco. Un tipo brillante donde los haya. Me refiero al Ábalos, claro. Nada de una normativa nacional, ahora puede haber hasta diecisiete distintas, según el fomentero, que tiene del Sabio Rey Salomón, lo que éste  tenía de franciscano.

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