La ilusión por el cambio que no llegó a serlo

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a ver si va a ser verdad que algo ha cambiado en la Marea, nasía pa’ganá, como consecuencia de la cuestión de confianza y la no moción de censura. No, no es que Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, vaya a negociar con los otros partidos –tampoco hay que exagerar–, pero en el aparcamiento disuasorio de Lonzas, el que inauguró Daniel Díaz Grandío, hace un montón de tiempo y que desde entonces esta vacío, había ayer tres o cuatro coches, ¡nada más y nada menos! ¡Es una novedad o no? Pues sí, y de las gordas. Pero no se quedan ahí los indicios de cambio. La concejala de Bienestar Vegetal, María García, biotopo pata negra, admite que han aumentado los vertederos ilegales. O sea, ya no es un invento que haya moreas lixo espalladas pola cidade adiante. Pero, ¡ay, la transversalidad!, el cambio no se extiende a todo el Gobierno local; hay diques de contención, por ejemplo, el del despacho de la pseudopeletera Silvia Cameán, impermeables, con lo que la renta social sigue siendo un fracaso absoluto; no la pide casi nadie (260 personas) y no se le concede a casi nadie (24). FOTO: Cameán, García y Grandío, contraste puro | aig

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