Fútbol naval

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Ahora que los clubs de fútbol se encuentran en plena pretemporada, no está de más que recordemos que el germen de la pasión por este deporte debemos encontrarlo en los equipos que se crearon en las primeras décadas del siglo XX a bordo de nuestros buques de guerra. Vaya por delante que al igual que toda mi familia ferrolana, soy del Atlético de Madrid, y aunque la historia naval es mi pasión, no dejo de seguir a mi equipo siempre que puedo. También, cómo no, me preocupo por nuestro Racing, que nació como saben de la fusión de varios equipos, principalmente de los compuestos por las dotaciones del aviso Giralda y el acorazado “Alfonso XIII”. Aunque muchos señalan la llegada de los técnicos ingleses que trabajaron en la S.E.C.N. la implantación en nuestra ciudad de este deporte, con lo estirados que eran, la verdad es que se me hace harto difícil imaginarles dando patadas a un balón. Quizás, lo más lógico es pensar que fue la dotación del Giralda, que recordemos visitó con asiduidad los puertos ingleses a partir de 1902 (año de la boda de Alfonso XIII con la Reina Victoria Eugenia) la que al menos en la Armada, primero practicó este deporte. No cabe duda de que las primeras décadas de siglo XX vieron el despertar de la actividad deportiva en general en nuestro país. A ello contribuiría mucho el propio Rey, que con su look de “yachtman” fomentó las competiciones de regatas. Tampoco hay que olvidar que en aquellos años en La Cabana se instaló la primera pista de “lawn-tennis” (tenis de campo) que existió en Ferrol, cuya superficie primero fue de carbón y más tarde de cemento. En mi opinión, lo que hizo del fútbol un deporte de masas en España fue, aparte de su fácil práctica, el logro de la selección española en las Olimpiadas de Amberes (1920) donde conseguimos la medalla de plata, y el fomento de la prensa deportiva tras la Guerra Civil, donde hemos encontrado periódicos en los que se dedicaba el mismo espacio a las noticias de actualidad que al fútbol. Pero creo que éxito de este deporte reside en factores ajenos al juego, directamente relacionados con lo mejor y lo peor de la condición humana, y que, curiosamente, afectan de manera determinante al resultado final del partido. Una vez leí que al español no le gusta escuchar, y que por eso es poco asiduo a las conferencias. Esto explicaba el hecho de que no fuera casualidad que los espectáculos favoritos del país fueran los toros y el fútbol…no será para tanto.

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