HOMS

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Escribo estas líneas desolado. La imagen de varios niños cruelmente asesinados en la ciudad siria de Homs no la puedo apartar de mis pensamientos. No cabe en cabeza humana la justificación de tan violenta masacre. Una de las fotos refleja la extracción de una bala de la mano de una niña de unos 6 años. Parece que tuvo suerte, y a pesar de las miserables condiciones sanitarias en las que fue intervenida, salvó la vida. Los otros cincuenta ya no están entre nosotros.

La tradición de valores cristianos y democráticos exige a Europa ir más alláque otros

 

¿Cómo puede un ejército disparar contra su propio pueblo? No ha sido un acto de guerra entre bandos, ha sido un acto terrorista planificado. Me da lo mismo que la acción haya sido ejecutada por el ejército regular, o por paramilitares. También me da igual que haya sido la guerrilla rebelde contra el régimen. El hecho en sí es lo suficientemente grave como para mirar a otro lado. Mientras, la comunidad internacional permanece cruzada de brazos. La ONU de vacaciones. EEUU y Rusia rememoran los tiempos de la guerra fría.

En este escenario, Europa debe liderar políticas de rearme moral. Nuestra tradición de valores cristianos y democráticos nos exige ir más allá que otros. Porque somos la sociedad más civilizada. Somos los que defendemos a la mujer, a la infancia y los derechos sociales, que son base de la declaración universal de los derechos humanos.

No se puede justificar un buen contrato de gas o de petróleo con dictadores que maltratan a sus pueblos. No se les puede recibir en los palacios presidenciales o reales como si fueran iguales a nuestros gobernantes. Y no se puede, porque carecen de la legitimidad democrática que no les ha sido concedida por sus propios ciudadanos. Sean dictadores de derechas o de izquierdas, integristas o de apariencia laica. Existe sumisión policial y política, pero también económica y en ese último apartado somos todos cómplices.

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