Todo el poder para los soviets

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PEDRO “La sonrisa” Sánchez se empeñó en ser un martillo pilón que perforase el suelo electoral del PSOE y lo consiguió. Se presentó como candidato a dos elecciones y en ambas arrastró hacia abajo al partido. Eran los tiempos en los que a los políticos les daba por que había que votar cada dos días y ahí estaba Sánchez para furar y furar y furar. Tanto furó que los socialistas con un poco de seso le furaron a él su silla de secretario general y lo mandaron a casita. Pero él, teimudo como es, decidió recuncar y entró en la sede de Ferraz por la misma ventana por la que lo habían defenestrado unos meses antes. Aseguran que ha puesto doble cristal para que sea más difícil volver a lanzarlo y puede que no sea un chiste, pues, por lo de pronto, ya ha conseguido que el Comité Federal apruebe un nuevo reglamento que le da todo el poder al secretario general; bueno, y un poquito a los militantes. Como el clásico de otros tiempos todo el poder para los soviets, pero, eso sí, los soviets soy yo.

Todo el poder para los soviets