DE RAJOY EL ÚLTIMO

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Es uno de los cuentos más “trapalleiros” de todos los que figuran en el índice. Supera a la historia de Caperucita que tenía un lío con el lobo; es más triste que la vida de la Cenicienta, solo comparable a la de un jubilado con pensión de cuatrocientos euros: con más malvados que la historia del espejito y Blancanieves, y más trampas que la historia del sapo convertido en príncipe, conociendo la historia de tanto “principes” que hace animaladas que sorprenderían a un sapo…

Trata, el último cuento de Mariano, de la llamada Ley de Transparencia pero que no tiene nada que ver con la que funciona en los países más desarrollados….

Y es que, pese a la llamada al ciudadano para que colabore, la verdad es que nadie contesta, no hay acuse de recibo… con lo que no sabes si detrás de la iniciativa está un marianista o es una coña…

Los encontronazos para medir la transparencia de la última ocurrencia marianista los resolverá una agencia estatal de transparencia (aquí risas, palabrotas, etc.)

 

Incluye cosas tan pintorescas (y tan “transparentes”) como que las administraciones pueden contestar a tus quejas, sugerencias, preguntas…o no, pues se pueden acoger al silencio administrativo que es como hacer la peineta…

Los encontronazos para medir la transparencia de la última ocurrencia marianista los resolverá una agencia estatal de transparencia (aquí risas, palabrotas, etc.) que estará dirigida por una persona nombrada por el Ministro de Hacienda que será transparente o no, según le salga del moño o tupé…

Dice el borrador (que usted si está con una copa de más o con ganas de bronca puede consultar en Internet) que el gobierno instará a las otras administraciones a contestar pero hay una serie de excepciones que sumadas nos llevan a párrafos anteriores: la peineta y vuelva usted mañana.

Dice “El País” en un editorial que parece una broma de mal gusto. Yo insisto…”Es el último chiste de Mariano”.

Otro día hablaremos del cuento de las autopistas que tan bien nos recita la ministra de Fomento y que incluye beneficiar ¡aún más! a las empresas concesionarias que vengan con capital extgranjefro o el del mega-casino que, en el cuento de Montoro, tendrá barra libre para cambiar las leyes laborales, cualquier planteamiento moral o las normas que prohíben fumar….

Todo sea por la pasta, que dice el ministro, para que traguemos el cuento este que va de tahúres, prostitutas y todo eso que vimos en la película “Casino”…

DE RAJOY EL ÚLTIMO