EL CAMINO DE EUROPA

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Contábamos como nos metieron en el club,  lo que nos costó a los gallegos y lo que le dieron a nuestras autoridades campeonas de paseos marítimos, polideportivos y polígonos industriales, con lo que, para el personal  ¿recuerdan? ganando lo mismo pasó a pagar más por todo.
Y aquí sufrimos la peor crisis de la historia con un balance estremecedor. El gran sheriff (doña Merkel) lideró una política desde 2009 que han hecho a Europa, en general, y a España, en particular, más vulnerable y que aún hoy es una amenaza para la estabilidad primero y el crecimiento inmediatamente después. Y ahí sigue, coño!
La política económica del Banco Central Europeo (pilotado por la doña) propició durante un tiempo el crédito a la carta y, con ello, la burbuja que empeñó a nuestra banca a la que rescatamos con prontitud y generosidad.
La política de recortes, que ya puso en marcha Alemania en la época de los noventa, unida a la restricción salarial para ganar en competitividad y una absurda  austeridad fiscal, dieron el resultado que nosotros padecemos y ellos conocieron en el primer quinquenio de 2000.
Aquí se padece una devaluación en los ingresos de la clase trabajadora (los que tienen empleo) y una larga lista de expulsados del mercado laboral.
Y, al parecer, esto no llega. Ahora, animados por la Unión Europea y el Fondo Monetario, nuestros empresarios emprenden otra campaña para engordar, aún más, su bolsa: convertir los derechos de los trabajadores en privilegios y unificar a todos los proletarios bajando salarios, ampliando horarios, reduciendo o suprimiendo alguna de las conquistas que tanto trabajo costaron.
Y, asustados, empobrecidos, indefensos tienen dos caminos: Laponia, como dijo aquel “emprendedor” y directivo de la patronal, o la esclavitud con horarios de setenta, ochenta, noventa horas semanales y salarios que se mueven entre los cuatrocientos y seiscientos euros al mes.
La Europa rica y la pobre (nos llaman los “pigs” señalando así a portugueses, italianos, griegos y españoles) están cada vez más separadas.
Y nos cuentan que ahora “Europa se enfrenta a un repunte de la tuberculosis. Una enfermedad que cuesta seis mil millones al año…”
Hay otra enfermedad peor: el hambre y la injusticia. ¿No es increíble decir esto hoy? Pues… hasta octubre.

EL CAMINO DE EUROPA