Más líder con sufrimiento

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Misión cumplida. El Racing vuelve a tener un margen de cuatro puntos desde su posición de líder del grupo I. El equipo ferrolano sabía que derrotar al Sporting B tenía ayer ese premio y lo consiguió... pero con mucho más sufrimiento del que esperaba. Y es que el cuadro asturiano no jugó en A Malata como un filial al uso, sino como un equipo que demostró tener bien estudiado a su rival, al que incomodó en muchas fases del partido y al que perdonó la vida fallando las ocasiones de las que dispuso –algunas de ellas clarísimas–. Su rival, mientras, no lo hizo y eso fue lo que le permitió lograr la victoria.
El Racing se contagió del frío de la jornada y, a pesar de un par de cabalgadas de Héber Pena por la banda derecha que no llegaron a encontrar el premio que buscaba, desde los primeros minutos se vio que no lo iba a tener fácil para anotarse la victoria. El filial sportinguista demostró durante buena parte del partido que sabía qué hacer para cortar el fluido ofensivo de su rival y, de hecho, la presión que efectuó a la salida de balón del cuadro verde estuvo a punto de darle el premio de un gol cuando Mendi le robó el balón a Golobart, se plantó delante de Mackay pero, cuando lo más fácil parecía marcar, mandó el esférico demasiado alto.
El caso es que la intensidad de la escuadra visitante a la hora de tapar las líneas de pase del cuadro local obligaron a este a jugar en largo muchas más veces de lo que desearía. Y en este estilo, el Racing no se encuentra tan cómodo como cuando es capaz de circular la pelota con velocidad. Por eso, durante la primera parte las llegadas a cualquiera de las dos áreas, las ocasiones o los lanzamientos a puerta fueron más bien escasas, lo que daba muestra de que conseguir la victoria no iba a ser una tarea fácil.

alternativas
De nuevo Mendi, con un cabezazo que se marchó fuera en una inmejorable posición tras un centro desde la banda derecha, dispuso de la ocasión de adelantar al Sporting B. La falta de puntería del cuadro asturiano, sin embargo, motivó que el marcador no se moviese, aunque las discretas prestaciones de la escuadra local hizo que el público empezase a impacientarse y obligó a Miguel Ángel Tena a hacer cambios. Eso sí, el primero había sido forzado por la lesión del portero Mackay, que sufrió un problema muscular que lo obligó a dejar su puesto al debutante, y todavía en edad juvenil, Sergio García.
Del resto de variaciones realizadas, las entradas de Vela y, sobre todo, la de Peláez, cambiaron el signo del partido. De hecho, la presencia del mediapunta olívico, que unas horas antes parecía descartado por el golpe que sufrió en el entrenamiento del sábado, le dio al Racing la pausa a la hora de mover la pelota que no había tenido hasta entonces. Y así, en jugadas que partieron de sus botas, el cuadro verde dispuso de ocasiones para adelantarse en el marcador, aunque al final no llegaron a convertirse por la falta de puntería de Héber Pena o después de Borja Domínguez.
El partido había entrado en una fase en la que el Racing ya se sentía dominador, pero sin claridad a la hora de aproximarse a la portería contraria –un disparo de falta de Kike Márquez que se estrelló en el larguero fue la más nítida de esta fase del partido–. Por eso, los minutos iban pasando y el equipo ferrolano no era capaz de desnivelar el marcador y agrandar su renta en un liderato que, de todas maneras, ya tenía asegurado desde antes.
Al cuadro verde, sin embargo, no le faltó la insistencia y, con el tiempo reglamentario a punto de cumplirse, un centro desde la derecha de Vela fue cabeceado por Nano al fondo de las mallas. Era el tanto que al Racing le daba la victoria ante un rival que ya estaba prácticamente desfondado. Incluso, nada más entrar en el tiempo de prolongación, una pelota suelta cerca del área visitante cayó a los pies de Borja Domínguez, que agrandó la victoria racinguista... y también su renta al frente de la clasificación.

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