José Ramón Cascón | “Esto no es un adiós, es un hasta luego porque Pontedeume forma parte de mi vida”

Pontedeume cura José Ramón Cascón
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Tras más de 40 años al frente de la parroquia de Pontedeume, muchos proyectos y hasta un robo a punta de pistola del que todavía no se le ha ido el miedo del cuerpo, el cura José Ramón Cascón se despide de su feligresía a la que le dice un “hasta luego” esta tarde. El acto oficial, presidido por el Arzobispo de Santiago – Diócesis a la que está adscrita la parroquia eumesa–, Julián Barro, tendrá lugar a partir de las siete en la iglesia de Santiago. 

¿Cuando llegó a Pontedeume? 
Llegué en el mes de octubre de 1977. Venía de estar 16 años en la parroquia de Maniños, en Fene.
 
¿Qué balance hace de esta etapa que ahora cierra? 
El balance es muy positivo, hemos hecho muchas cosas. Cuando llegué aquí todas las iglesias estaban pintadas de blanco; habían sido caleadas por una peste que hubo a finales del siglo XIX e invertimos muchos millones de las antiguas pesetas en obras de mantenimiento, pintado, conservación de tejados, tanto en el templo como en la casa rectoral. Hace varios años también adquirí los bancos actuales de la iglesia de Pontedeume y los doné a la parroquia. La misión también ha sido muy participativa. Se ha trabajado mucho a favor de la Semana Santa de Pontedeume que tiene gran relevancia, la Cofradía de Dolores ha trabajado mucho por ella, siempre se ha mostrado de los más colaborativa y ahora han tomado el relevo en ella un grupo de mujeres jóvenes que lo están haciendo muy bien.

¿Es habitual la implicación de los jóvenes en la parroquia? 
Quizás esa sea una asignatura pendiente no solo en Pontedeume sino en la Iglesia en general.

Uno de los episodios más desa-gradables que vivió al frente de esta parroquia fue el robo que sufrió hace cuatro años... 
El miedo que tuve fue horrible, eso de estar a las tres de la mañana en la cama y que llegaran tres atracadores y me pusieran una pistola en el pescuezo.... Me dejaron atado de brazos y pies hasta las seis de la mañana que pude desatarme. No me podía tirar de la cama porque estoy operado de las caderas y fui deslizándome por las sábanas y las mantas y luego arrastrándome hasta la cocina. Allí tenía preparado el desayuno y tiré del mantel; calló un cuchillo y con él pude cortar las bridas... Eso fue horrible, no se lo deseo ni al peor enemigo que pudiera tener. Desde entonces me da miedo dormir en casa, cualquier ruido que escuchaba ya me quitaba el sueño. Hago toda la vida en la rectoral, me levanto por la mañana y voy a dar un paseo de una horita y después estoy en la rectoral hasta la noche; después me voy a dormir a casa de una señora. Me marcó un poquito pero gracias a Dios lo fui superando.

¿Ya tiene sustituto? 
Sí, será Benjamín Sevillano Gallego, el cura que hasta ahora llevaba la parroquia de Cabanas y también se hacía cargo de la de Barallobre, y Magalofes. Ahora se va a hacer cargo de cinco. La Diócesis está trabajando para implantar una Escuela Pastoral en la que se formará a seglares para que dirijan las misas y den la comunión. Eso se está preparando todavía pero se están empezando a dar pasos. Es una solución ante la falta de sacerdotes. Somos el único Estado en toda la sociedad en el que no hay paro [risas]; hay falta de personal, los sacerdotes ahora somos muy pocos pero aquí los que somos tenemos que dar el callo y trabajar.

¿Qué hará en esta nueva etapa? 
Descansar sobre todo, a mis 86 años qué puedo hacer. Me retiraré a mi tierra natal, Arzúa y allí colaboraré con la parroquia pero ya sin la responsabilidad de tener que realizar un trabajo. De cabeza me encuentro bastante bien pero me fallan las piernas. Así se lo dije al obispo, si me retiro es porque físicamente me encuentro muy limitado de fuerzas. Pero esto no es un adiós es un hasta luego porque Pontedeume para mi es parte de mi vida; imagínate 40 años viviendo y trabajando aquí. Volveré alguna vez, en verano me gusta mucho, sobre todo ir a la playa a bañarme porque me viene muy bien para la salud de los huesos. l

José Ramón Cascón | “Esto no es un adiós, es un hasta luego porque Pontedeume forma parte de mi vida”