Precaución en la vuelta a casa

El preparador racinguista confía en el buen nivel que están dando sus jugadores | daniel alexandre
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El Racing, tras jugar tres partidos consecutivos a domicilio, vuelve a A Malata para enfrentarse mañana al Alondras. Y, cuando al equipo ferrolano le restan por disputar siete encuentros en A Malata hasta el final de liga regular, para su entrenador, Emilio Larraz, este es “a priori, junto a la visita del Arosa, el compromiso más fuerte que nos queda en casa”. El técnico zaragozano apunta que ambas escuadras están en la tabla clasificatoria en un segundo escalón, por detrás de los cinco primeros, y además destaca de la escuadra de Cangas que “tiene muy buenos futbolistas, con experiencia. Habrá que estar muy centrado, porque tienen categoría para darte darte un susto”.
El preparador, sin embargo, confía en que el cuadro verde sea capaz de recuperar el nivel que lo ha distinguido a lo largo del campeonato liguero. Y eso, a su juicio, se traduce en que “hemos conseguido algo que es muy importante, sobre todo para los momentos en los que nos juguemos los objetivos, que es tener seguridad en casa”. Lo ilustra el hecho de que es uno de los tres equipos de la categoría que todavía no ha perdido en casa, que no encaja un gol en A Malata desde el mes de octubre y eso, a juicio del entrenador racinguista, “nos da un plus de confianza, porque hacer que se sienta mucho más seguro”..

Nivel
Además Larraz, que percibe que tras el parón navideño el Racing va volviendo a alcanzar su mejor nivel, no quiere que fases de partido en el que el nivel no es tan brillante, como la primera parte del partido de la semana pasada frente al Céltiga, martirice a la plantilla. “Tenemos que ser lo suficientemente inteligentes para no castigarnos en exceso. Todo el mundo que pertenece a este club sabe, desde el primer día, cuáles son los objetivos que tenemos, no esconde para qué estamos aquí, que es para ser campeones y ascender”.
El preparador maño apunta por eso que “tenemos que aprender a querernos un poco más y no estar siempre poniendo peros. El otro día fuimos nosotros mismos, desde dentro, los que recordamos que no nos podíamos dormir ni fiar de nadie... ¡pero es que los rivales también juegan y tienen la ilusión de ganarnos! Nunca ha habido un exceso de confianza y ahora, de cara a la parte final, va a ser todavía menos”. l

Precaución en la vuelta a casa