La ciudad privada de Jorge Meis llena de contrastes y espejos el Torrente

Meis, con los últimos preparativos de la exposición que hoy abre al público en Ferrol | daniel alexandre
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Jorge Meis es fotoperiodista en Ferrol. Su trabajo en este mismo diario, informativo pero siempre algo más que eso, le permite tener una visión privilegiada de la ciudad y de sus acontecimientos, que han ido asomando, además de en estas páginas, en exposiciones y en premios. Pero Meis guarda otras miradas en su álbum particular, acrecentando desde los años 90 un libro imaginario que nunca había encontrado el camino para expresarse en público. Hasta ahora. Hoy abre una exposición en el Torrente Ballester, la más importante de las que ha realizado hasta la fecha. En este “Ferrol. Fotografías”, lo que cuelga de las paredes es la ciudad de Jorge Meis, un compendio de luces y sombras, siluetas, contraluces, reflejos, agua, grúas, barcos, arquitecturas, geometrías y nubes con un poso de irrealidad. Una ciudad suspendida en el tiempo, pesada y liviana, recorrida cada día y conocida hasta el último rincón pero siempre con una sorpresa.

“Es una visión personal de Ferrol”, comenta Jorge Meis mientras da los últimos retoques a una exposición de la que es comisario su amigo Eduardo Hermida. “Toda en blanco y negro, las fotos que hago para mí son en blanco y negro. Vengo del mundo analógico, del laboratorio, y es donde más cómodo me siento. Para mí es más irreal y más abstracto”.

Son fotos desde el año 95, una recopilación a lo largo de 25 años. “Mi idea siempre fue hacer un libro sobre Ferrol”, explica. “Son fotos más artísticas, poéticas, y también hay algún guiño a la prensa”.

La exposición hace un viaje desde As Pías hacia el centro del Ferrol urbano, bordeando los astilleros y despidiéndose en la salida de la ría. El paisaje industrial está siempre presente. “Es que vayas donde vayas hay grúas. Desde la ventana veo grúas, caminas por Ferrol y hay grúas”.

Pero hay más. Guiado por los consejos de Vari Caramés, con quien compartió horas reflexionando y escogiendo las fotos, Meis transita por el mundo naval y militar, por la arquitectura y por los festejos que ponen sello a la ciudad: Meninas, Pepitas, Semana Santa o Chamorro.

En 25 años la mirada del fotógrafo persiste. “Uno interioriza su forma de ver las cosas, puede haber evolución en la técnica pero el fundamento siempre se mantiene”, apunta.

Y pese a que en este cuarto de siglo la ciudad es la misma, en realidad cada día cambia. “Fotografiar una ciudad en la que vives y por la que caminas todos los días... Puedo pasar por la plaza de Armas un mes seguido pero un día paras y ves algo que te llama la atención. A veces una luz, o el día nublado, o porque llueve... Hay una foto que hago de San Julián en el reflejo de un coche. Puedo haberla hecho 50 veces y nunca es igual”.
 

“Ferrol. Fotografías” está hasta el 10 de enero en el Torrente Ballester, que abre de martes a sábado (mañana y tarde) y domingo (por la mañana).
 


 

La ciudad privada de Jorge Meis llena de contrastes y espejos el Torrente