Praza das vítimas do 11-M

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El punto del callejero de la ciudad en el que vamos a poner hoy nuestra atención es distinto a los que hemos visitado antes. Hasta ahora nos habíamos detenido en calles o plazas con objeto de conocer la historia de las personas o instituciones que les daban nombre, y saber cuales había sido los méritos y las razones que justificaban el haber alcanzado ese honor. Hoy utilizaremos otros parámetros bien distintos: la plaza de la que ahora hablaremos, con su solo nombre –Praza das vítimas do 11- M– es suficiente para trasladarnos mentalmente a un día del año 2004 en el que la barbarie y sinrazón humana alcanzaron cotas difíciles de imaginar. Una tragedia que si la contemplamos globalmente resulta pavorosa y si la analizamos individualmente es estremecedora.
Aquel día de marzo, en Madrid, tres explosiones significaron la muerte de 194 personas y más de mil heridas; la gran mayoría eran personas jóvenes –creo que las víctimas de más edad fueron dos mujeres de 64 años cada una, que se trasladaban a los domicilios en los que prestaban sus servicios como empleadas de hogar– todas ellas o al menos una gran parte, trabajadores, estudiantes, niños acompañados de sus padres (dos de ellos de siete meses) incluyendo alguna mujer joven embarazada. Como ya he dicho, realmente estremecedor.
Muchos de ellos españoles, naturalmente, pero también de otros países que habían venido al nuestro en busca de una vida mejor. La hora –07.30 de la mañana–, el medio –trenes de cercanías-, los lugares de la explosión –estación de Atocha, estación de Santa Eufemia y apeadero del Pozo del Tío Raimundo- hacen aumentar, si cabe, la indignación.
En fin... a pesar del tiempo transcurrido, al pensar en actos semejantes, cualquiera puede hacerse muchas preguntas de no fácil respuesta.
Como muestra de unión afectiva con los más directamente dañados física, mental y moralmente, en muchas localidades e instituciones de nuestra nación, se celebraron actos públicos, se escribieron frases muy bonitas y discursos muy sentidos; todo ello, aunque no suficiente sí necesario, porque ante sucesos de esa índole y magnitud nadie puede mirar a otro lado pensando que con él no va ese asunto. Además, tampoco las sensaciones y sentimientos de aquel momento pueden ser efímeras y pasajeras; deben ser permanentes, y para conseguirlo bien está que se materialice de algún modo para conocimiento de nuevas generaciones y recuerdo de las actuales. En Ferrol, la iniciativa para que así fuera se debe a la Asociación de Vecinos de Esteiro, que elevó propuesta al Ayuntamiento para que la plaza contigua a los jardines anexos al bloque 3 de la calle Fernando VI, -plaza que conforman la calle Doctor Vázquez Cabrera (al norte), calle San Ramón (al oeste) y la propia calle Fernando VI (al sur)- se denominase “Praza das Vitimas do 11 M”. El pleno del Excmo. Concello, en sesión celebrada el día 01 de marzo de 2011, acordó por unanimidad (entre otros asuntos) y con el dictamen favorable de la Comisión Informativa de Cultura, aprobar la propuesta; era alcalde de la ciudad don Vicente Irisarri Castro.
En la esquina noroeste de la plaza se colocó un monolito en el que hay adherida una placa que dice: “In memoriam. Das mulleres e dos homes asasinados nos atentados terroristas do 11 de Marzo en Madrid. Simbolizamos neste madroño a nosa solidaridade coas familias de mortas e mortos, co pobo madrileño. Con todos os pobos do Estado español e con todos os pobos do mundo que están a sofrir a guerra en calquera das manifestacións en que esta se presente e expresamos os nosos desexos dun mundo en xusticia e paz. 27 de marzo de 2004”.
Muy próximo a la plaza un madroño (arbusto que figura en el escudo de Madrid) y un pequeño tramo de vía de tren sobre una traviesa, ayuda a situar el lugar del fatídico viaje en tren de las víctimas.
La plaza –que ya antes hemos situado con precisión– mide entre mil y mil quinientos metros cuadrados; en ella hay un único edificio que tenga esa dirección postal, la S.C.R.D. San Carlos, es decir, la Sociedad Cultural, Recreativa y Deportiva San Carlos, una dinámica sociedad ferrolana que cuenta ya con treinta años de vida en actividades muy variadas e interesantes proyectos.
Esteiro, que fue el segundo poblamiento de Ferrol y hoy es –me parece a mí– su barrio más moderno da, una vez más, muestras de su vitalidad y sensibilidad. Volveremos pronto a él.

Praza das vítimas do 11-M