Cabanas combinó la playa con su rastrillo

el paseo se llenó de visitantes a lo largo de todo el día luis polo
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Imposible haber elegido una  mejor tarde de playa para montar en el paseo da Madalena el rastrillo vecinal del municipio de Cabanas.
La multitud de bañistas que ayer abarrotaron este arenal y quienes, ya desde la mañana, acudieron al pinar para montar sus comidas campestres tuvieron, además, el aliciente de poder realizar algunas compras sin tener que desplazarse.
El rastrillo da Madalena no es un feirón al uso, ya que en él tiene cabida los vecinos, sin necesidad de ser profesionales del sector. Así, en el mercadillo se pudieron encontrar productos de todo tipo y no solo para vender sino también para cambiar, a través del sistema de trueque.
De este modo, el rastrillo permite a los vecinos ofrecer aquel producto que deseen, ya sea nuevo, de segunda mano e incluso realizados por ellos mismos y conseguir algo de dinero adicional. Astesanía, gastronomía casera y productos de la huerta compartieron ayer espacio en el paseo marítimo.

Cabanas combinó la playa con su rastrillo