Navantia Fene afronta la última fase constructiva del proyecto Hywind

Tres de las superestructuras continúan en fase de montajejorge meis
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El próximo día 15 de marzo está previsto que embarque rumbo a Noruega la primera de las cinco esctucturas tipo SPAR del proyecto Hywind para Statoil que se construyen en Navantia Fene. Aunque la ubicación de este parque eólico marino flotante –el primero de este tipo en el mundo– será en el mar del Norte, frente a las costas de Escocia, la firma energética estatal noruega montará las diferentes partes de cada aerogenerador en un centro logístico de su propio país, para posteriormente llevarlas a su ubicación.

Esta misma semana se dio por rematada la estructura subacuática denominada HS3, que fue trasladada temporalmente al muelle número 4 para hacer hueco en la zona de ensamblaje a la quinta y última estructura que falta por montar. Sin embargo, estos enormes cilindros partirán, con una periodicidad mensual, del muelle número 10, el de más calado entre los que cuenta el astillero, de unos 7,5 metros. Unos buques tipo “heavy lift”, similares a los que transportaron las jackets del proyecto Wikinger, se encargarán también en esta ocasión de realizar el viaje de casi 2.500 kilómetros hasta las costas escandinavas.

Navantia y Windar se hicieron con este proyecto pionero en el mundo en junio de 2015 y, desde entonces, la empresa ha supuesto un reto tras otro para estos dos aliados que ya demostraron su buen hacer como UTE en el parque Wikinger de Iberdrola en el Báltico. A diferencia de aquel primer encargo de la eólica offshore, el parque piloto de Hywind aporta una solución a la problemática de instalar aerogeneradores marinos en aguas profundas. Hasta el momento, todos estos proyectos se encontraban apoyados en la plataforma atlántica, pero la necesidad o, en algunos casos, la imposición de instalar estos parques en zonas con más de 100 metros de columna de agua llevó a Statoil a desarrollar un I+D hace cinco años que dio como resultado este ingenio.Tras probar satisfactoriamente un prototipo, a una escala dos veces inferior a los actuales, la firma energética decidió poner en marcha este ambicioso programa, que asombra no solo por su vanguardismo, sino también por su tamaño.

El jefe de proyecto de Navantia para este programa, Antonio Sánchez, explica que cada una de estas cinco estructuras tiene una longitud de 93 metros, un peso de 3.500 toneladas y un diámetro en su parte más ancha de 15 metros y 7,5 en la más estrecha. En comparación, casi doblan en tamaño a los submarinos S-80 que la propia Navantia construye en Cartagena. Además, en uno de los extremos, a modo de peso, cuenta con unas planchas esféricas de hormigón de 1.100 toneladas, que se montan en dos mitades.

el papel de windar
Estas dimensiones han supuesto un añadido al reto constructivo que de por sí suponía el proyecto. La experiencia de Windar en estas lides, asegura el delegado de la compañía en Galicia, Francisco Aréchaga, ha supuesto un acicate para sacar adelante las primeras fases de la obra, en la que se calcula que unos 300 empleados de la firma asturiana habrán trabajado durante este año y medio. Pero además de la mano de obra especializada –y de la formación de soldadores locales en sus instalaciones de Avilés–, una de las más valiosas aportaciones de Windar son las máquinas que han hecho posible la construcción de los 36 anillos que conforman cada una de estas cinco estructuras.

En especial, un rodillo curvador capaz de doblar chapas de 100 milímetros de espesor y seis parejas de viradores, de diseño y fabricación de Windar, que se unen a las máquinas de soldadura de arco sumergido. Con ello, –y 20.000 kilos de hilo de soldar–han conseguido fabricar en los talleres de Perlío los cilindros de acero girado más grandes del país hasta la fecha.

Todos estos requerimientos técnicos y mecánicos han obligado a Navantia a ir adaptando paulatinamente sus instalaciones de Fene a las necesidades de este nuevo tipo de obra, que de forma casi instantánea ha ocupado la cartera de negocio de la antigua Astano. Y aunque el astillero público español ha conseguido hacerse un hueco entre los constructores preferentes de las grandes firmas energéticas europeas, los responsables comerciales de Navantia advierten de que la competencia es feroz y las promotoras de estos proyectos lo saben. Por ello, insisten en la necesidad de seguir siendo competitivos en calidad y en precio; esto último, hasta que el mercado asiático lo permita.

Con unos aranceles un 70% mayores sobre el acero chino que los astilleros de oriente, resultaría inviable económicamente competir con Corea o Japón si Iberdrola, E.ON, Enel o EDF decidieran dar el salto definitivo a Asia. Como telón de fondo, los planes de la UE de descarbonización y despetrolización en el horizonte del 2050.

20.000 hogares
Por el momento, el compromiso de Statoil es tener este parque piloto montado en 2017 y que en 2020 esté trabajando a pleno rendimiento para suministrar energía a unos 20.000 hogares durante veinte años.

Estas cinco unidades, se instalarán a 25 kilómetros de la ciudad de Peterhead y ocuparán un área de unos cinco kilómetros cuadrados sobre la superficie marina. La previsión de la compañía energética es que cada unidad, con una capacidad de 6 megawatios, produzca entre 15 y 30 gigawatios hora (GWh) al año, lo supondría entre 75 y un máximo de 150 GWh en total.

La obra de Navantia no será la única aportación nacional al proyecto, ya que, tanto las torres –fabricadas por la bilbaína Navacel– que soportarán las turbinas, como las cadenas que servirán para fijar las estructuras al fondo marino, a 100 metros de profundidad, se harán en España.

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