Aparecen productos abandonados en Caranza destinados a desfavorecidos

En su mayoría eran paquetes de legumbres como lentejas o garbanzos
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Varias bolsas llenas de alimentos no perecederos aparecieron la semana pasada en diferentes puntos del barrio de Caranza –en las calles Fonte da Greza y Armada Española–. Tal y como se constataba en los paquetes, alguno de ellos lo hacía bajo la etiqueta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del gobierno español, es decir, destinados al reparto entre familias desfavorecidas y no a su venta –y sufragados con fondos europeos–.
El responsable del Banco de Alimentos Rías Altas (Balrial), Manuel González, lamentó conocer esta situación, de la que avisó una vecina del propio barrio. A este respecto explicó que no tenían constancia de que dichas bolsas hubiesen aparecido junto a varios contenedores, aunque están informados de que en A Coruña sí se dio algún caso similar. Por eso, aseguró que trabajarían para precisar el origen de estas bolsas.
Balrial reparte habitualmente estos alimentos a través de entidades sociales como Cáritas, Cruz Roja, Dignidad, la Cocina Económica o Dios y Pan y, de hecho, realiza inspecciones a las entidades para intentar evitar que se produzca ningún problema en la entrega. A pesar del control que se lleva a cabo sobre este proceso, González aclaró que en ocasiones puede haber alguna persona puntual que lo reciba y termine desperdiciándolo, casos que Balrial se afana en evitar y solucionar.
Por su parte, desde Cáritas señalaron que desde el mes de mayo ya no están repartiendo productos que aparecen bajo el logo de la Unión Europea –aportados a través del banco de alimentos– ya que identificaron una constante en las demandas de las familias. En este sentido, los elementos no perecederos como las legumbres –es decir, lentejas o garbanzos como los encontrados en Caranza– no eran los que muchas de estas personas necesitaban, por lo que a partir de ese momento se decidió acudir directamente a los distribuidores para comprar productos de primera necesidad como leche, aceite o fruta y verdura fresca.
El reparto de Cáritas se realiza bajo un criterio muy estudiado en colaboración con todas las parroquias. En el caso de Caranza, explicaron que la sede parroquial no ha realizado repartos desde julio y que, al trabajar desde los barrios, la trabajadora social conoce perfectamente la situación de las familias
No obstante, también reconocen que en ocasiones se dan casos aislados con algunas personas y, cuando se producen y se encuentran alimentos abandonados, se acude a la zona en cuestión y se identifica lo más rápido posible qué personas pueden ser. Aunque puede pasar, se respeta el anonimato de dichas beneficiarias, ya que no siempre las necesidades son las mismas para todo el mundo y a veces también influye la caducidad.

Aparecen productos abandonados en Caranza destinados a desfavorecidos