Feijóo pide disculpas a la hostelería: “Sabemos que no son los responsables de la propagación”

Dos personas pasean por una plaza del centro histórico de Vigo | salvado sas (Efe)
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El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, pidió “disculpas” al sector de la hostelería por su inminente cierre en 60 ayuntamientos gallegos como medida para frenar la segunda ola del Covid-19. “Sabemos que no son los responsables de la propagación del virus”,  indicó. 

“Pedimos disculpas a los profesionales de la hostelería. No son los responsables de esta situación, lo somos los clientes que, en momentos de relajación social, podemos transmitir el virus”, señaló el presidente de la Xunta en una visita al centro de salud de Pereiro de Aguiar (Ourense).

Horas antes de la entrada en vigor de las nuevas medidas anunciadas por la Xunta, Núñez Feijóo explicó que, aunque en Galicia “todos los sectores continuarán funcionando”, no pueden “ofrecer las mismas garantías a la hostelería”.

Agradeció “el gran esfuerzo” que realizan los hosteleros y sostuvo que se trata de un sector “castigado injustamente” pero que desde Sanidad “se ha valorado necesario” la adopción de estas medidas. 

Por su parte, el vicepresidente de la Xunta y conselleiro de Turismo, Alfonso Rueda, sostuvo ayer que la intención del Gobierno gallego es reunirse el próximo lunes con el sector turístico para tratar el “diseño y aplicación” de las ayudas para el sector de la hostelería a fin de que se puedan convocar en este mismo mes de noviembre.

En declaraciones a la prensa en Rodeiro (Pontevedra), Rueda anunció que el lunes se reunirá con el Clúster de Turismo para abordar la activación de la línea de ayudas que oscilarán desde los 2.200 hasta los 7.000 euros para los hosteleros. 

Alfonso Rueda aseguró que el Gobierno autonómico quiere que las ayudas “sean muy rápidas” puesto que son conscientes del “perjuicio económico muy grande” que suponen para este sector las medidas que entraron en vigor esta medianoche.

Movilizaciones en Vigo
Las restricciones provocaron que cientos de vehículos cargados de hosteleros se congregaran a las once de la mañana de ayer en un aparcamiento de la playa de Samil para rodar por Vigo haciendo sonar el claxon en señal de disconformidad con la receta que ha decidido aplicar la Xunta de Galicia contra la pandemia de la covid-19 y que, una vez más, sitúa a su sector en el centro de la diana.

Y aunque la caravana de automóviles fue nutrida, colorista y populosa, formaba un pelotón triste y resignado, perfecto correlato de la desazón que genera saber que los bares cierran.

“Esto es el funeral del sector. Hemos representado la tristeza y la frustración que tiene la gente porque saben que muchos de ellos no van a abrir las puertas”, dijo al término de la marcha, César Sánchez-Ballesteros, presidente de la Federación Provincial de Empresarios de Hostelería de Pontevedra.

“He contemplado cerrar el bar, claro”, explica Kiko Castiñeiras, propietario de La Juakina, y se refiere al decreto de cierre de la Xunta como “una putada”.

“Somos los que estamos pagando el pato. Nos ponen medidas casi impracticables. Si tienes un bar de 50 metros cuadrados y no puedes tener convivientes, ¿qué puedes tener? Cuatro personas, a una caña por barba, ocho euros. Facturaciones de diez o veinte euros con alquileres de 800 es inviable”, explica. 

“Cuando lo vea, te lo cuento”, responden invariablemente sobre las ayudas que ha anunciado la Xunta que, pero, en todo caso, las consideran insuficientes.

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