Pumarín, maldición eterna

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El Basquet Coruña tendrá que esperar a la próxima semana, en el partido en Riazor ante el Castelló, para intentar sellar matemáticamente la permanencia, después de perder, por novena vez en otras tantas visitas, en la cancha del Oviedo.


Después de unos minutos iniciales de tanteo (12-10), el equipo local, tercer clasificado, rompió amarras en el tramo final del primer cuarto, donde tan solo Bulic aguantó al Coruña, que terminó con los de Javi Rodríguez siete arriba (25-18).


En el segundo, el conjunto local mantuvo la inercia positiva de de los minutos anteriores y, de la mano de un demoledor Arteaga, fue ampliando su renta, que alcanzó un máximo de 18 tantos (48-30) muy poco antes de un descanso al que se llegó con 48-36.


En la reanudación, un tremendo parcial de salida de 0-15 reanimó al Coruña. El Oviedo encontró oxígeno en un triple y un 2+1 (58-52), respondidos con orden y acierto por los vistantes, que al término de este tercer periodo habían reducido la desventaja a la mínima expresión (58-57).


Pero el parón le sentó fatal al Coruña, que encajó un 9-0 de inicio. La ‘marea naranja’ contestó con un 0-5. Y el Oviedo con un 4-0. El intercambio de golpes duros se acabó ahí, con nueve puntos arriba para el conjunto carbayón, un hueco que sería insalvable para un Basquet Coruña que vivió el noveno capítulo de ese drama que es jugar en Pumarín.

Pumarín, maldición eterna