Una caja sospechosa que resultó estar vacía activa el protocolo por amenaza de bomba

Batallones caja sospechosa
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Durante casi tres horas las inmediaciones de Batallones y del colegio Isaac Peral se convirtieron ayer en punto de atención por la aparición de un paquete sospechoso a las puertas del pabellón deportivo. Pese al importante despliegue de fuerzas de seguridad –Armada, Guardia Civil, Policía local y Policía Nacional–, la amenaza de bomba se quedó solo en un susto y el objeto resultó no ser más que una caja de juguete vacía, de color rosa, con motivos infantiles de la serie televisiva “Violetta”.
Al tratarse de una zona militar y coincidir además con una semana dedicada a la seguridad en las Fuerzas Armadas, en la que estaban previstos varios ejercicios de simulación, la alerta saltó enseguida y al percibirse este paquete en la entrada del pabellón deportivo se puso en marcha el protocolo y se precintó primero el entorno del inmueble y después toda la zona. La avenida Mac Mahón se cerró al tráfico hasta pasadas las 11.30 horas, impidiéndose el acceso tanto al centro escolar como a los edificios públicos del entorno.
Si bien personal militar y de la Guardia Civil ya estaba en la zona antes de las 9.00 horas, estos permitieron la entrada de los niños al colegio, aunque media hora más tarde se impidió ya tanto entrar como salir y los alumnos fueron evacuados del interior del centro al patio y de este al IES Saturnino Montojo, que comunica con el CEIP y se encuentra más alejado de la zona en la que se hallaba el paquete.
La unidad Cinológica del Tercio Norte de Infantería de Marina acudió al lugar de los hechos y los perros, adiestrados en la detección de explosivos, se acercaron a la caja aunque no percibieron ningún olor especial y fueron retirados de la zona.
Sin embargo, el objeto permaneció en la puerta central del pabellón a la espera de la llegada de los efectivos del Tedax de la Policía Nacional, procedentes de A Coruña. Uno de sus integrantes se acercó a la caja y posteriormente regresó con un inhibidor de frecuencia que no detectó la presencia de nada extraño, por lo que se abrió la caja y se comprobó que estaba vacía.
El amplio despliegue congregó a numeroso público desde primeras horas de la mañana, tanto padres que habían dejado a sus hijos en el colegio y que después vieron que la zona se acordonaba y se impedía el paso, como vecinos y usuarios de diferente servicios que se encuentran en el entorno, desde cafeterías a  edificios públicos como Tesorería, al que tampoco se pudo acceder hasta después de las 11.35 horas, cuando se levantó el dispositivo.
Muchos transeúntes manifestaban su confianza en que se tratase de un simulacro, pese a la alarma que generó la presencia en la zona vehículos de todas las fuerzas de seguridad, furgones con los perros, una ambulancia militar y distintos coches con material de detección de explosivos. Otros, sin embargo, se escandalizaban al ver que la avenida estaba cortada al tráfico y que, aunque no se permitía el acceso a ningún establecimiento, sin embargo, el colegio, colindante con el pabellón en el que se encontró la caja, estuviese lleno de niños y no permitían su retirada por parte de los familiares que acudieron a  la zona.
En el CEIP las clases comenzaron como habitualmente, si bien media hora más tarde se sacó a los niños de las aulas y se les trasladó al instituto. Regresaron en torno a las 12.00 horas y continuaron su actividad normal. A la hora de salida algunos niños comentaban la supuesta “amenaza de bomba nuclear”, otros decían que habían participado en un simulacro y la mayoría estaban contentos de haber estado varias horas en el patio. La dirección del centro remitió a las familias un escrito explicando el desalojo para “preservar a seguridade do noso alumnado”.
Resulta curioso, sin embargo, que algunos padres afirmasen que el paquete estaba en el mismo lugar desde el sábado, cuando se celebraron actividades en el pabellón, sin que nadie se alarmase por su presencia.

Una caja sospechosa que resultó estar vacía activa el protocolo por amenaza de bomba