Roland Emmerich dice que "el cine con tantos efectos no es necesariamente bueno"

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Sitges (Barcelona), 3 oct (EFE).- El director alemán Roland Emmerich, autor de títulos como "Independence Day", "El día después" o "2012", que hoy ha recogido el Premio Honorífico del Festival de Cine Fantástico de Sitges, ha dicho que "el cine con tantos efectos especiales no es necesariamente bueno".

Emmerich, que ha sabido conjugar en su filmografía la tecnología de los efectos especiales con el estilo del cine de ciencia ficción de los años 50, ha comentado que "mostrar todo con los efectos disponibles no da como resultado necesariamente buenas películas" y, de hecho, cree que "se echa en falta aquellos tiempos en los que se trabajaba con maquetas".

Cuando Emmerich dirigió "Independence Day" en 1996, utilizó 400 efectos visuales, mientras que hoy, ha añadido, hay películas que llegan a utilizar 2.000 efectos de postproducción.

Emmerich pasa por ser el director que acaba o pone en peligro la humanidad en títulos como "Independence Day" (por una invasión de extraterrestres), "Godzilla" (monstruos), "El día después de mañana" (catástrofes naturales) o "2012" (predicciones apocalípticas).

Al respecto, ha bromeado: "Siempre digo que destruir el mundo es fácil; lo que es difícil es encontrar una manera fácil de destruirlo".

Emmerich ha hecho de momento un paréntesis en su relación con el cine de catástrofes y, en este sentido, ha dicho que actualmente se encuentra en la postproducción de "Stonewall", una cinta que gira alrededor del activismo en favor de los derechos de la comunidad gay en 1969 en Nueva York.

Ve difícil trabajar en el género de terror, porque le da "mucho miedo este tipo de películas", a pesar de que en sus inicios realizó "El secreto de Joey", que "incorporaba elementos de terror, pero un terror amigable al estilo de 'ET', inspirado por Spielberg", películas que le ayudaron a prepararse para "dar el salto a Hollywood".

Mientras el cine de género suele dar protagonismo a los superhéroes, Emmerich prefiere hacer "otro tipo de cine, que dé el peso de la historia a gente corriente, a personas normales que no son héroes".

El realizador alemán no ve atractivo el nuevo "Godzilla" y prefiere la versión del clásico que dirigió él mismo en 1998, que "mantenía el espíritu del original y hablaba de un monstruo que suponía una amenaza".

Repasando toda su filmografía, de la película que guarda mejor recuerdo es "Stargate" (1994), porque fue su primera cinta rodada en Estados Unidos, y después estarían "Anonymous", "una película que casi nadie vio", e "Independence day", que recientemente vio con sorpresa en un pase en Berlín.

De su experiencia en EE.UU., Emmerich dice que, en 25 años que lleva trabajando, Hollywood "ha cambiado radicalmente y ahora está en manos de los contables".

Emmerich no quiere ser un director que no se mueve de Hollywood y por esa razón no descarta volver a rodar en Europa, como ya hizo con "Anonymous", grabada en Berlín.

El director alemán da por enterrado definitivamente su proyecto de llevar al cine las novelas de Isaac Asimov, ya que no alcanzaron un acuerdo sobre los derechos de los libros.

Actualmente, ya ha entregado a la Fox el guión de la secuela de "Independence Day" y prepara su vuelta al cine histórico, que ya visitara con "El patriota" o "10.000 a.C.", con una miniserie de seis o siete capítulos sobre el personaje de Lawrence de Arabia.

También prepara otro filme, "Maya Lord", basado en el libro homónimo de John Coe Robbins, ambientado en el siglo XVI, y que presenta a unos náufragos que llegan a una desconocida tierra del Nuevo Mundo donde una tribu feroz los esclaviza.

Con pocas esperanzas de escapar, un aventurero llamado Gonzalo Guerrero entablará una relación con la hija de uno de los jefes de la aldea.

Roland Emmerich dice que "el cine con tantos efectos no es necesariamente bueno"