El Puente de los espías: Steven Spielberg y Tom Hanks, una sociedad con sabor a clásico

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La de Steven Spielberg y Tom Hanks es, sin duda alguna, una de las relaciones cinematográficas más fértiles de Hollywood. El último fruto de esta simbiosis artística y creativa es El puente de los espías, una cinta que llega este viernes a los cines españoles con el respaldo masivo de la crítica internacional y que supone el cuarto trabajo de Hanks a las órdenes del maestro Spielberg.

La de Spielberg y Hanks es una relación verdaderamente productiva, -no ya tanto en términos cuantitativos como cualitativos- que se inició en 1998 con la inolvidable y multioscarizada Salvar al Soldado Ryan. Una sociedad que luego se prolongó con la divertida y trepidante historia del gato y el ratón de Atrápame si puedes (2002) y con esa genial rara avis de singular encanto que es La terminal (2004).

Una alianza, la de Hanks con Spielberg, que incluso alcanzó la pequeña pantalla con títulos como Hermanos de Sangre (2010) y The Pacific (2010), dos excepcionales miniseries ambientadas en la Segunda Guerra Mundial en las que ejercieron de productores, pero que en la gran pantalla se ha hecho de rogar más de lo que el público en general, y los amantes del buen cine en particular, hubieran deseado.

UN HOMBRE CORRIENTE, UNA HISTORIA EXTRAORDINARIA

Ahora, más de una década después de que La terminal viera la luz, el tándem Spielberg-Hanks vuelve a la carga con El puente de los espías, una cinta basada en una fascinante historia real que pasa por ser uno de los mejores trabajos del director y también de Hanks, que nos regala la impecable interpretación del abogado James Donovan, un hombre corriente que en plena Guerra Fría se enfrenta a unas circunstancias extraordinarias.

"Disfruto de la experiencia de trabajar con Tom. Tom está dispuesto a probar cualquier cosa y tiene un montón de ideas, pero también está abierto a los montones de ideas de otras personas", afirma el director, que destaca la creatividad de Hanks como actor y su capacidad para enriquecer sus personajes "de la forma más original".

Un talento creativo que, tal y como reconoce el propio Hanks, encuentra en la forma de trabajar de Spielberg un acomodo casi perfecto. "Cuando te presentas en el set de una película de Steven todo está ya construido y no solo físicamente, sino en lo más profundo de su mente", relata Hanks que subraya que, a pesar de ser un cineasta con las ideas muy claras, Spielberg también deja espacio para que el actor aporte su granito de arena al conjunto.

"Tu trabajo consiste en hacer exactamente lo que Steven quiere que hagas, pero él también espera que añadas todas esas pequeñas cosas que confía en que a ti se te ocurran. Y le gusta ir rápido, muy rápido", apunta el actor.

De este proceso, de la casi mágica complicidad entre actor y director, surgen algunos de los pasajes más destacados de El puente de los espías, una cinta que nos devuelve al mejor Spielberg y al mejor Hanks. 

El Puente de los espías: Steven Spielberg y Tom Hanks, una sociedad con sabor a clásico