Cedeira apuesta por poner en valor su patrimonio arqueológico submarino

cedeira zona ancla
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El Concello de Cedeira estudia poner en valor uno de los elementos de su patrimonio arqueológico submarino. Se trata del ancla del bricbarca –barco de vela de tres o más palos– de bandera italiana Paolina R. que naufragó en la costa cedeiresa en 1887. Actualmente este elemento náutico se encuentra soterrado bajo el paseo de la Marina –antiguo muelle de la villa– y del mismo solo el arganeo –argolla de hierro en el remate superior de la caña del ancla– está visible para beneficio de aquellos vecinos que lo han reinventado como anclaje de sus embarcaciones pesqueras.
Lo poco conveniente de su extracción del lugar en el que permaneció durante el último siglo, ha llevado a la administración local a apostar por la instalación de una “ventana de vidrio pisable” en el propio pavimento del paseo para que vecinos y visitantes puedan conocer y apreciar este elemento histórico, de tal forma que también se garantice su protección. “Por el momento, tan solo es un proyecto”, puntualizó el alcalde de Cedeira, Luis Rubido, aunque el bajo coste de su ejecución –unos 1.000 euros– “lo hace muy factible”, explicó.
La actuación forma parte de un proyecto más ambicioso en el que se pretende embarcar la administración local y que permitiría poner en valor diferentes elementos de interés de la villa tanto desde el punto de vista patrimonial, como histórico, paisajístico o medioambiental, informó Rubido.

historia de un naufragio
El desenlace del Paolina R. se remonta a noviembre de 1887, una trágica jornada en la que como recoge el investigador naval y autor del Catálogo de Naufragios. Costa da Morte-Galicia, Rafael Lema Mouzo, un “temporal huracanado” causó el naufragio de hasta 43 barcos y traineras en las costas gallegas, entre ellos el de la embarcación italiana con sello genovés.
Según escritos de la época, la bricbarca, navegaba bajo las órdenes de Santiago Demarchi y el oficial Giovanne Geacome, con destino a Nueva York, procedente del puerto inglés de Plymouth, cuando el temporal la sorprendió a la altura de la costa de Ortegal. El siniestro se produjo en las inmediaciones de la playa de O Cubilote, al pie del faro de la ría de Cedeira.
Tal y como figura en la documentación, la rápida intervención de los vecinos escribió sin embargo un final feliz para los trece tripulantes del barco. Su heroica labor, de la que dio cuenta por aquel entonces el cónsul italiano en Ferrol, quien se hizo cargo de los náufragos e instruyó el expediente de siniestralidad, fue premiada por la Sociedad de Salvamento de Náufragos.  
La huella del Paolina R. dejará de ser una mera argolla oxidada en el muro del paseo de la Marina para recuperar su lugar en la historia de la villa marinera que lo vio caer.

Cedeira apuesta por poner en valor su patrimonio arqueológico submarino