El regreso fulgurante de Claudia Rojo

Claudia Rojo
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En un visto y no visto, los últimos meses se le han escapado a Claudia Rojo (Narón, 1997) entre el tartán del estadio de atletismo y las aulas de la Universidad de Wichita State. Hace casi un año, el pasado mes de agosto, la naronesa cruzó el Atlántico en una apuesta decidida por avanzar en su carrera deportiva sin que ello supusiese descuidar unos estudios académicos con miras muy elevadas. Matriculada en Ingeniería Aeronáutica y Aeroespacial, Rojo ha rentabilizado los últimos meses al máximo y sus resultados en ambos ámbitos así lo atestiguan.   
Con el primer curso prácticamente superado, en las semanas que lleva en España, la joven     atleta ha engordado su palmarés con dos nuevos títulos autonómicos junior –100 y 400 vallas– y una plata en longitud, ha batido el récord galego en la distancia corta –lo ha dejado en 14.23– y ha contribuido decisivamente a que su equipo, el Valencia Club de Atletismo, se proclamase campeón de liga en División de Honor. Un prometedor arranque para la temporada estival en la que, aunque también acudirá al Nacional y Autonómico absoluto, se ha fijado como su gran objetivo el Campeonato de España júnior que a principios de julio se disputa en Castellón.
Aunque durante el curso trabajó específicamente en el grupo de combinadas, aquí se centrará en la que es su prueba preferida, los 400 metros vallas, en la que parte con muchas posibilidades de optar al oro, aunque reconozca que “por arriba todas tenemos marcas muy similares y puede pasar cualquier cosa”. Si mejora su registro personal, no resulta descabellado tampoco pensar en el récord nacional, algo que evita valorar “porque no quiero llevarme una desilusión”.
Y es que Claudia Rojo resulta tan tenaz como madura, fuera y dentro de la pista, y ello emana de cada una de las palabras que emplea cuidadosamente para hablar de su experiencia en Kansas y de la evolución de su carrera deportiva. El salto en sus marcas ha sido cuantitativo, pero ella –precisamente en un pequeño impasse en su sesión de trabajo en las pistas de A Malata–  insiste en que es solo cuestión de trabajo y esfuerzo porque, con ambos, la recompensa siempre llega.

Evolución
De esfuerzo y trabajo sabe precisamente mucho ella que en los últimos meses se ha volcado para mantener ese nivel que le permita evolucionar sobre la pista y alimentar con buenos resultados y marcas la beca que le permitirá continuar en Wichita State. “Las becas dependen de los puntos que le des al equipo en la Conferencia. Si hago combinadas y pruebas individuales me dan más puntos y la beca sube, así que no puedo ponerme tiquismiquis”, explica Claudia Rojo, que reconoce sentirse muy cómoda trabajando en una disciplina que en España tocaba de forma más puntual. “Antes, a lo mejor en todo el año hacía tres entrenamientos específicos de lanzamiento, peso... y, sin embargo, ahora, además del entrenamiento habitual, metemos muchas horas de técnica en cada una de las disciplinas”, resume. 
Ese incremento en el volumen y calidad de la preparación le ha reportado una sustancial mejoría  –“y sé que todavía puedo hacer más”– que supone un importante aliciente a la hora de seguir trabajando y, sobre todo, evolucionando como atleta. “Estoy más rápida para las vallas cortas –100 metros– y también he ganado mucha fuerza, aunque tengo menos resistencia” asegura. En ponerse a punto en esa faceta se centra ahora de vuelta, disfrutando de este momentáneo regreso a casa.

El regreso fulgurante de Claudia Rojo