Diecisiete voluntarios actuarán en Recimil como responsables de calle

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La mejora de la convivencia del barrio de Recimil es uno de los pilares del plan sociocomunitario en el que se trabaja desde el Concello. 
Los asistentes ayer a la mesa de debate sobre este tema en la Casa Solidaria dejaron claro que la inseguridad existe, hay miedo a salir a la calle al anochecer, existen conflictos en la plaza de Sevilla y en algunos edificios, las ocupaciones ilegales son la tónica del día a día y el descontrol el mercadillo causar malestar al vecindario. Ademas, mil y un temas concretos  de un barrio municipal con una edad avanzada cuyos residentes se consideran como “servidores” de personas que han ocupado viviendas ilegalmente o que tienen comportamientos incívicos y amedrentan a los demás.
Desde el plan sociocomunitario se trabaja en un apartado concreto de convivencia, que ayer alcanzó el consenso de la treintena de vecinos asistentes a la reunión. Las técnicas del plan plantearon una serie de propuestas que fueron aceptadas y que intentarán implantarse con la ayuda de la ciudadanía.

Normas en los portales
Así, se acordó la colocación en los portales de las viviendas de un escrito con las normas básicas de convivencia, con puntos clave como la obligatoriedad en el mantenimiento de los espacios comunes, la gestión de animales, los ruidos o la recogida o acumulación de basura.
Otra de las medidas que se acometerán será la puesta en marcha de un responsable de calle.
Como explicaron las técnicas del programa, lo ideal sería la creación por cada edificio de una comunidad de vecinos –en algunos bloques ya existe– pero dada la dificultad, un primer paso será la puesta en funcionamiento de esta figura, que sería una persona voluntaria por cada calle hasta un total de 17.
Las funciones serían las de recoger las demandas de convivencia de cada zona y trasladarlas posteriormente a la persona del plan que está actuando como mediadora –los miércoles en la Casa Solidaria–.

resolución de conflictos
Otra de las figuras que se quiere poner en marcha es la del mediador vecinal, que sería un vecino de barrio, que actuaría en el tratamiento de resolución de conflictos de carácter leve.
Para que este mecanismo funciones, las técnicas del plan impartirán unos talleres formativos para explicar cuestiones básicas para mediar en problemas, tales como la tolerancia. En principio, se acompañaría a estos mediadores para las primeras resoluciones, hasta que se establezca una dinámica.
También se ha elaborado ya un borrador de reglamento de mediación vecinal, que será consensuado con los vecinos y está abierto a la recepción de aportaciones.
La forma de actuar del mediador podría ser “la ideal”, en la que ambas personas afectadas estén de acuerdo en resolver el conflicto de forma conjunta o bien la que probablemente sea la más habitual, en la que solo una parte quiere resolverlo directamente, por lo que el mediador recogería la solicitud del afectado y, como persona ajena al conflicto, sería el que se dirigiría a la segunda parte para intentar buscar solución.
Entre las propuestas de los asistentes que se pusieron ayer sobre la mesa está la de que sean los propios residentes en cada calle los que elijan al mediador con el fin de que sea un auténtico representante de consenso.
Otra de las cuestiones que se barajó en el acto de ayer en la Casa Solidaria fue la puesta en marcha de una especie de ludoteca o espacio de ocio o formación para los niños el barrio, para lo que desde el área de servicios sociales del Concello se está buscando un local.
Al margen de acordar algunos puntos sobre los que trabajar la convivencia en el barrio, todos lo asistentes denunciaron la pasividad del Concello en materia de regularización de viviendas de la zona, donde se han llevado a cabo a lo largo de lo años distintos censos de inquilinos y ocupación y todavía no se ha regularizado la situación.
Los vecinos dicen que mientras no se dé este paso, no se podrá llevar a cabo ni una concienciación generalizada ni mucho menos una mediación.
Precisamente, lo asistentes consideraron que los propios concejales –ayer denunciaron la ausencia de la concejala responsable de Benestar, Beatriz Sestayo– “son los primeros que deben concienciarse en la necesidad de mejorar el barrio, comenzando por la regularización, que es una petición que sí alcanza consensos en todo el barrio”.

Diecisiete voluntarios actuarán en Recimil como responsables de calle