La Casa de Cureñas, de almacén a salón de usos múltiples de San Felipe

La intervención está casi terminada, a falta de la instalación de mobiliario y se contará, en la parte derecha, con un espacio diáfano en el que se podrían realizar pequeñas exposiciones complementarias
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El deficiente estado de conservación, la suciedad y el deterioro de las instalaciones lucha por imponerse en una de las más importantes joyas patrimoniales de Ferrol, el castillo de San Felipe.
La existencia de un área municipal de Patrimonio se ha topado con la falta de partidas económicas, al no haber aprobado todavía ningún presupuesto en este mandato. Sin embargo, las subvenciones de organismos como la Diputación o la aplicación al castillo de cuantías procedentes de áreas de Obras, Zona Rural, Cultura, etc ha permitido rescatar partes de la fortificación y hacer que, poco a poco, se mejoren las instalaciones, de las más visitadas de la ciudad y foco destacado de turismo.
La conocida como Casa de Cureñas está a punto de abrir sus puertas, no como el almacén como el que funcionó originalmente, sino como salón de usos múltiples, en el que se puedan llevar a cabo actividades culturales y festivas.
Las obras están prácticamente rematadas, como explicó la responsable de Patrimonio, Rosa Méndez, y en ellas se han invertido en torno a 122.000 euros. La reparación de la cubierta, la eliminación de humedades, el muro exterior y el cambio de carpintería y pavimento han dejado un espacio listo para acoger eventos en pleno castillo.
De este modo, la edil del área explicó que los trabajos están prácticamente a punto de acabar y solo resta dotar ese espacio de mobiliario, una partida menor y que podría obtenerse de distintos apartados. La idea, indicó, es convertir ese espacio en un salón de sus múltiples que pueda albergar conferencias, jornadas, determinadas actuaciones musicales, etc. La Casa de Cureñas, dividida por pilares, contaría también con una zona diáfana en la que se podrían montar pequeñas exposiciones.
Aunque todavía no hay una fecha fija para su inauguración, a expensas de la dotación de mobiliario, Méndez indicó que hay ya muchas peticiones para hacer uso de esas instalaciones, lo que garantiza la dinamización de ese espacio.
Así, aunque la concejala reconoció que el plan de usos para el castillo es una necesidad, la falta de este no impide que se puedan realizar actividades e ir mejorando, poco a poco, los espacios más deteriorados.
En este sentido, el área de Patrimonio municipal trabaja ya en la recuperación de la parte más antigua, del siglo XVI, para el que ya se dispone de dos proyectos, uno aprobado por Patrimonio de la Xunta y el otro a la espera de la resolución de este organismo. También se cuenta con la partida económica para este recinto, procedente de una subvención de la Diputación cercana a los 300.000 euros.
Los trabajos consistirían en la recuperación del muro, la consolidación de una garita, la mejora de dos edificios que fueron alterados para albergar distintos usos hasta los años noventa o reparación de cubiertas, entre otras actuaciones.
La dotación de presupuestos en 2018 y las posibilidades para el castillo que pueden proceder del proyecto europeo del Espacio Atlántico abren nuevas puertas a la recuperación de la fortificación de San Felipe.

La Casa de Cureñas, de almacén a salón de usos múltiples de San Felipe