Una goleada a bajo ritmo

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El Racing puso punto final a una semana en la que disputó un total de cuatro encuentros con una goleada sobre el Betanzos en el que, tal vez, era el partido menos atractivo de todos, tanto por la categoría del rival como por no formar parte de una competición semioficial como la Copa Diputación. Fue la manera de llegar casi al final de una pretemporada a la que solo le queda un encuentro, pero ya dentro de la preparación para la liga de Segunda B.

La diferencia de categoría entre los rivales de ayer –uno jugará en Segunda B; el otro, en Preferente– se notó desde el primer minuto, dado que al Racing no lo hizo falta jugar a una intensidad alta para ser el dominador absoluto. Su juego, de hecho, no fue excesivamente vistoso, pero le bastó con el acierto de Jonathan Aspas al remachar desde la frontal un rechace derivado de un saque de esquina para adelantar en el marcador a los suyos.
Esta nueva situación, sin embargo, no hizo que el encuentro cambiase demasiado. Así, por un lado, el Betanzos apenas podía hacer nada más que defenderse de los ataques rivales y sus llegadas a la portería contraria fueron casi anecdóticas. Por el otro, el juego racinguista no tuvo demasiado ritmo, aunque las apariciones del juvenil Carlos López y del delantero Dalmau se convirtieron en revulsivo cada vez que entraban en acción, a pesar de que fue Marcos Álvarez el que anotó el segundo tanto del choque, con el que se llegó al intermedio.
El cansancio acumulado por el Betanzos durante el partido y la serie de cambios hechos por el Racing en la segunda parte, en la que Manolo García aprovechó para repartir minutos entre sus jugadores, hicieron que el partido solo tuviese brillo a cuentagotas, como sucedió con los goles de Dalmau tras una gran jugada individual y de Thiaguinho después de hacer una pared con Joselu. Al final, Antonio fue el que marcí el tanto que dio forma final al resultado y que pone el colofón a una semana exigente. n

Una goleada a bajo ritmo