España pone de nuevo sus miras en las energías renovables

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No cabe duda de que existe una revolución limpia que recorre prácticamente todo el mundo. Así lo pone de manifiesto la acogida por parte de las principales potencias de las tecnologías renovables para generar electricidad, debido a la caída de los costes de las mismas.

Así las cosas, entre 2013 y 2015, la potencia eólica instalada experimentó un crecimiento de más del 20% en Europa, un 36% en Asia y un 24% en Norteamérica. Por otro lado, la potencia solar fotovoltaica aumentó más de un 15%, un 58% y un 52% en esas tres zonas, respectivamente.

 

¿Cuál ha sido la evolución de las energías renovables en España?

En el caso de España, lo cierto es que se observa que las energías tradicionales van perdiendo fuerza, a favor de las energías limpias. Y ello gracias al trabajo de empresas como Enérgya-VM, dedicadas a ofrecer energías renovables al 100%. Pero hasta la estabilización del sector en el mercado, este país ha experimentado una larga evolución en relación a este tipo de energías.

Fue en el año 1986 cuando el Gobierno aprobaría el primer plan de renovables. Por aquel entonces, la hidroeléctrica, que genera energía mediante los pantanos, y se encuentra dentro de la categoría de energías renovables, ya estaba muy presente en España. Además, había ya algunas experiencias puntuales de instalaciones solares y eólicas enganchadas a la red.

El boom llegó en los años noventa

No obstante, fue a mediados de los noventa cuando al fin se produjo el auténtico desarrollo de ambas tecnologías, las cuales no emiten gases de efecto invernadero ni utilizan combustibles fósiles. En 1994, una importante compañía instaló su primer parque eólico. Entre 1998 y 1999 se experimentó un desarrollo especialmente fuerte con los primeros parques eólicos.

Ya en 2001, una importante empresa española fue vendida a una compañía americana. También ese año salió a bolsa otra empresa, comenzando así su estrategia internacional. Ya estaba vigente el plan de renovables 2000-2010.

Por el año 2004, se encontraban instalados unos 8.000 megavatios de eólica en España. Lo cual equivale a un tercio de la potencia actual de esta tecnología limpia en este país. El crecimiento de la energía eólica se produjo de forma más suave y ordenada. La hecatombe vendría de la mano de la energía solar, en la cual se produjo un desarrollo más brusco. Los expertos hablan de “algo insostenible” y de un “error regulatorio”.

La gran caída llegó con la crisis

Como no podía ser de otra manera, la demanda de la electricidad se hundió con la crisis, acentuando más aún la sobrecapacitación del sistema eléctrico, del que no solo eran responsables las energías renovables.

Tal como recuerdan los especialistas, desde los años noventa España se lanzó a construir ciclos combinados, previendo también el crecimiento de la demanda. Se trata de las centrales que utilizan gas para generar electricidad, las cuales, aunque son menos contaminantes que las térmicas de carbón, expulsan también CO2. En este momento, los ciclos están trabajando al 10% o el 12%, según los expertos.

Un futuro para las energías eólicas que pasa por las subastas

Dentro del sector eólico, el futuro pasa sin duda alguna por las subastas. En la primavera de 2017 se celebró una para instalar miles de megavatios nuevos renovables, lo cual supuso retomar el camino de la instalación de renovables.

Los expertos recuerdan la importancia de cumplir los objetivos europeos. En relación a lo cual, algunos de ellos han hecho especial hincapié en cuánto ha madurado la tecnología, y lo sorprendente que resultan los bajos costes actuales.

Tanto es así, que una subasta realizada en 2016, por 500 megavatios de eólica, se la llevó una empresa cuya propuesta fue cobrar solo lo que marque el mercado mayorista, sin prima alguna. Los profesionales del sector recuerdan que los costes de fabricación del sector eólico han caído un 60% a lo largo de los últimos años. Razón por la cual, no imaginan a ninguna compañía invirtiendo en no renovables.

Un 40% de energías limpias en España

El 40% de la electricidad producida actualmente en España proviene de fuentes limpias, fundamentalmente gracias a la hidroeléctrica y la eólica instaladas en la pasada década. No obstante este país, al igual que el resto de países de la Unión Europa, tiene que incrementar su cuota de energías limpias.

Para el año 2050, un plazo no muy amplio de tiempo, teniendo en cuenta que en este ámbito se planifican las inversiones a 20 o 25 años vista, toda la generación eléctrica debe encontrarse completamente descarbonizada. De esta forma se cumpliría el Acuerdo de París contra el cambio climático. Lo cual se traduce en que a mediados de siglo, no podrá generarse electricidad con fuentes que emitan CO2. Todos coinciden en que la vía para ello son las energías renovables.

 

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