El legado de la Casa de Alba en la comarca

Castillo de Andrade en Nogueirosa
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Fincas, palacios y castillos conforman parte del legado de la Casa de Alba que se extiende a las comarcas de Ferrol y Eume, cuya explotación está hoy en manos públicas. El castillo de Nogueirosa, en Pontedeume, relacionado con el linaje de los Andrade y posteriormente con la Casa de Alba que desde 1975 gestiona su patrimonio a través de la Fundación que lleva el mismo nombre, fue el primero en ser cedido al Concello, hace ahora ya 20 años –se remonta a 1994–. El acuerdo de cesión, según recordó en su momento el alcalde Belarmino Freire, sirvió de referencia no solo para los convenios que posteriormente suscribirían  San Sadurniño y Moeche –los otros dos municipios de la comarca que comparten este denominador común–, sino también para toda la península. Un acuerdo que permitió que esta construcción medieval llegase a recibir el pasado verano más de 3.000 visitas.

visita ducal
El Concello de Moeche no tardó en ver las posibilidades de esta colaboración e inició similares trámites para su fortaleza –la mejor conservada de la comarca hasta la fecha–, que soportó años de avatares burocráticos –la ausencia de documentación oficial retrasó el acuerdo– antes de que la cesión se hiciese efectiva en abril 2006 con las obras de rehabilitación ya en curso. Una espera que fue merecedora un año más tarde de la visita del primogénito de Cayetana de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, duque de Huéscar, con motivo de la inauguración de la recuperación integral en la que se invirtieron más de 1,2 millones de euros.
En la otra cara de la moneda se encuentra el castillo de Naraío, en San Sadurniño, al que la Xunta ha abocado desde hace años al limbo administrativo. Y es que desde la firma de cesión del fortín entre la Casa de Alba y el Concello en 2005 –el por entonces alcalde Constatino Bedoya viajó a Madrid, al Palacio de Liria, para rubricar el convenio con la duquesa de Alba por 30 años–, pocos han sido los pasos dados por la administración autonómica para su puesta en valor. Tras varias intervenciones previas y con carácter urgente para evitar desprendimientos, la Consellería de Cultura destinaba en 2006 150.000 euros para ejecutar la primera fase de limpieza de vegetación, retirada de escombros procedentes de derrumbamientos y fortalecer los muros de cantería que aún quedaban en pié tras cuatros siglos de abandono.
La rehabilitación de esta construcción que data del siglo XIV parecía coger impulso en 2007. Xunta y Ministerio de Fomento aunaban esfuerzos para completar una segunda fase en la que se  incluían trabajos de demarcación de del perímetro y reparación de algunos elementos muy deteriorados que según el alcalde, Secundino García, no se llegaron a completar. “O castelo está nun completo estado de abandono. Aínda teñen alí parte dun andamio”, achacó el regidor nacionalista, quien demanda a la administración autonómica que revoque la cesión de la fortaleza que el Concello de San Sadurniño les otorgó en su momento para la ejecución de la rehabilitación de la fortaleza, “é unha vergoña que despois de todo o que se invertiu, non se esté a aproveitar”.

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