Mantenerse a flote: Cuando la empresa aprende a pedir ayuda

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Al amparo de la experiencia

El éxito o el fracaso de una empresa no se reducen únicamente a la calidad del servicio o del producto que ofrece. La actividad, la constancia, la táctica y la destreza con la que se dirige su curso es un factor que puede condicionar su triunfo, pero también causar su derrota. Y aunque a menudo se crea que se está en posesión del control absoluto sobre un asunto, especialmente empresarial, una brújula precisa es siempre bienvenida. Como la que ofrece una consultoría estratégica.

La labor de una consultoría estratégica consiste en aplicar cambios y sugerencias en una empresa con el propósito de optimizar y gestionar su actividad. Mediante métodos estratégicos, una consultoría estratégica persigue resolver los problemas que impiden el logro del objetivo de la susodicha empresa. Una visión externa y profesional puede ser muy útil para identificar las actividades que no se están desempeñando correctamente. Su grado de implicación, claro está, depende de la especialización y la experiencia de la consultoría y del consultor.

Dentro del ámbito de la consulta estratégica, existen diversos grupos dedicados a solucionar todo tipo de contrariedad según la naturaleza de la empresa. Consultorías de compras, de tecnología, de legislación, de organización e incluso de fusiones y adquisiciones. Entre ellas, cabe destacar las que se sitúan junto al cliente casi al borde del abismo. No sólo para tender la mano, sino para aconsejar cómo deben ser las maniobras para salir del pozo. Se trata de las consultorías especializadas en la gestión de crisis.

Socorro, que alguien me ayude

Se entiende por crisis la situación de una empresa cuya delicadeza obstruye su dirección confinándola en un punto muerto. No hacer nada significa seguir cayendo, tanto como lo supone la posibilidad de hacer algo de forma incorrecta. En este punto, los problemas pueden ser de distinta índole. Un descenso de las ventas provocado por un mal enfoque del producto, una mala gestión de las actividades internas o externas de la empresa. Cualquier desvío disfuncional que suponga poner en peligro su integridad comercial.

Llegado ese punto, es clave dejar los actos heroicos atrás y ponerse en manos de un especialista: un consultor estratégico. La formación de dicho experto debe ser específica, para tratar asuntos concretos, así como heterogénea, pudiéndose adaptar a otras situaciones que requieran de su pensamiento fresco y estratégico. Es importante, por ello, que el consultor actúe con una mirada limpia y una noción dinámica sobre las necesidades a las que atender para salvar la empresa.

El quinto jinete del apocalipsis: la insolvencia

Uno de los principales problemas en los que puede encontrarse una empresa es la insolvencia. Es decir, la imposibilidad de cumplir con las obligaciones contraídas al carecer de capital suficiente. Pero ese no es el único problema. A ello van ligados otros inconvenientes, como las deudas y su persistente y nervioso quemazón en todo horizonte de rescate. Pudiendo conducir a la empresa hacia el acantilado de la quiebra o la bancarrota.

A fin de evitar dicha situación existen métodos a los que la empresa puede recurrir mediante un buen asesoramiento. Unos consejos que pueden ser detalladamente brindados por una consultoría estratégica especializada en gestión de crisis. Frente a la insolvencia existen procedimientos útiles, como el concurso de acreedores. Un procedimiento con el que solventar una situación económica irregular o en crisis. Pero ante la pesadez y ambigüedad de toda la terminología financiera, una consultoría estratégica puede esclarecer significados y hallar soluciones prácticas.

Agarrarse al flotador: Dipcom Corporate

Diptom Corporate es una consultoría estratégica financiera centrada en situaciones especiales de crisis empresarial. Con más de 12 años de experiencia reflotando empresas en crisis, contando con un gran equipo de directivos, economistas y abogados especializados. Adaptándose a cualquier coyuntura, independientemente de su complejidad. Su grado de implicación supone una comunicación directa con bancos, proveedores, trabajadores, administraciones públicas y con quien sea necesario. Así como un condicional acompañamiento a la empresa a diario durante el desempeño de su actividad para entender su crisis.

Igor Ochoa es un especialista que forma parte del Consejo de Administración de Diptom Corporate. Economista colegiado y licenciado en ADE por la Universidad de Wolverhampton (Birmingham, Reino Unido). Contando con más de 15 años dirigiendo equipos financieros, unidades de negocio y empresas de distintos sectores. Dada su experiencia y versatilidad, Igor Ochoa goza de la trinidad del asesoramiento, conformada por una visión empresarial, consultora e inversora. Colaborando con otros organismos como Lanteko Berria S.L., Rehabilitaciones Indarlan S.L., o fondos de inversión como Ekai Capital Partners o Business Seraph.

El conocimiento con el que Igor Ochoa cimienta la firmeza de Diptom Corporate es el universo del business angel. La disposición para dar consejo como mentor a startups y empresas innovadoras en crecimiento. Así como la antes mencionada experiencia en la gestión de crisis para reflotar y reestructurar empresas. Con el orgullo de no haber fracasado en ninguno de los procesos. Haciendo de la tenacidad la mejor de las herramientas para esculpir la perseverancia que conduce al éxito.

Implicación integral

Diptom Corporate, como ha sido comentado, se inmiscuye en la empresa, a veces a jornada completa, para comprender e identificar a fondo los problemas a tratar. De la mano del empresario y de su equipo, buscando la precisión quirúrgica necesaria desde todos los posibles puntos de vista. Además, ajustando al máximo el precio y llevando concursos de acreedores con costes reducidos hasta un 75% frente a las tasas convencionales.  

Contando también con un curioso blog en su página web para dar a conocer al cliente aspectos complejos del mundo financiero, Diptom Corporate se implica de forma integral en la gestión de crisis. Para ofrecer el mejor servicio asistiendo al proceso de forma global, abarcando carices tanto económicos como de plantilla. La mejor solución cuando toca pedir ayuda. Cuando es el momento de ponerse en manos de apasionados especialistas que quieren el éxito de la empresa tanto como lo quiere el empresario. Más que con empatía, con toda la seguridad y la ilusión que una paliación externa puede garantizar.

Mantenerse a flote: Cuando la empresa aprende a pedir ayuda