La primera Guerra Mundial llega a España un siglo después

Varias personas asisten a la recreación de escenas de la I Guerra Mundial en la localidad burgalesa de Belorado. EFE
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  La I Guerra Mundial ha llegado hoy a Burgos, cuando está a punto de cumplirse su primer centenario, de la mano de un grupo de recreación que ha aprovechado el escenario que ofrece la localidad de Belorado, que cuenta con la mayor reproducción europea de una trinchera de la época.

Todavía con algo de barro por la lluvia caída ayer, niños y mayores se han mezclado hoy con soldados ataviados con uniformes de color verde caqui, con la cara pintada y fusiles en la mano.

Así han podido sentirse parte de la historia y preguntar a los soldados de la I Guerra Mundial qué hacen, cuánto tiempo llevan de guardia o qué sienten.

Los protagonistas son más de una treintena de especialistas en recreación de la asociación Imperial Services, que agrupa a expertos en varios conflictos bélicos y que han escogido Belorado, concretamente el Museo de Transmisiones Inocencio Bocanegra, para recrear escenas de la I Guerra Mundial.

La propia asociación elaboró un informe previo en el que se reconoce la trinchera construida en Belorado, una recreación de este tipo de estructuras bélicas ambientada en 1917, como la más grande de Europa, por encima de las que hay en Francia y Bélgica e, incluso, mayor que la del Imperial World Museum de Londres.

La trinchera, en cuya construcción tuvo un papel fundamental el Ejército, concretamente el regimiento de Ingenieros con base en Castrillo del Val (Burgos), tiene 619 metros de longitud repartidos en dos calles flanqueadas por grandes troncos de madera.

Forma parte del Museo de Transmisiones Inocencio Bocanegra, también único en España, que cuenta con más de 300 equipos radiofónicos, entre los que se encuentra el de los bombarderos B-29, como el Enola Gay, el avión que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, o el que llevaba el bombardero Memphis Belle, el primero de Estados Unidos indultado tras completar con éxito 25 misiones.

Hay también equipos como los que utilizaba la marina de Estados Unidos en 1942 y otros aparatos de radioescucha y espionaje de los aliados en la II Guerra Mundial, o el modelo inglés que recibió la noticia de la capitulación de Berlín.

Los equipos cuentan la evolución de las transmisiones de Bélgica, Holanda, Israel, Canadá, Francia, España, Rusia, Alemania, Polonia, Hungría y algunos otros países.

Sin embargo, donde esta mañana se paraban los más jóvenes era ante un traje de cosmonauta soviético y ante una motocicleta alemana de la marca Zündapp, procedente de la unidad de intervención ligera de la División Panzer del Afrika Korps, de 1938.

Un buen prólogo para recorrer la trinchera, en la que no faltan detalles, todos auténticos de la época de la I Guerra Mundial, de un hospital de campaña, una cocina en la que se prepara el rancho, una primera línea con los soldados preparados para la batalla y hasta un dormitorio con varios militares descansando.

 

Por Pedro Sedano.

La primera Guerra Mundial llega a España un siglo después