Procurador Pedro Padrón

Una vista de la calle, que destaca por su escaso recorrido, en una imagen tomada ayeremilio cortizas
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Saliendo de la ciudad por la carretera de Castilla, próxima a la línea divisoria entre los municipios de Ferrol y Narón, es decir, a menos de cien metros del conociendo como Puente de las Cabras, encontramos a mano izquierda una corta calle –unos cincuenta metros- llana, que lleva el nombre que da título a este artículo –Procurador Pedro Padrón-, aunque en ocasiones, vemos papeles, planos y documentos en los que figura solo como Pedro Padrón. Desde luego, como vía urbana de Ferrol no tiene especial relevancia, ni (que yo sepa) ha ocurrido en ese escenario suceso alguno digno de hacerse público, por lo que es posible que alguien se pregunte cuál es la razón para traerla a esta sección en este momento. Es muy sencillo: el último título callejero aquí comentado fue el de Roi Xordo, personaje, como vimos, de importancia en la historia de Galicia del siglo XV. Pues bien, para enlazar directamente con este personaje –dentro del capítulo de las luchas irmandiñas- nadie mejor que Pedro Padrón, coetáneo suyo y cuya obra vamos a recordar hoy aquí.

Pero antes de hablar de Pedro Padrón, su participación en la lucha de los irmandiños, su gallarda conducta, etc., detengámonos un momento en la calle de Ferrol que hoy lleva su nombre. Desde luego la calle existe, su nombre oficial es el que queda dicho, sin embargo, si se le pregunta por el nombre de la calle a cualquier persona que pase por allí, incluyendo los vecinos de las viviendas allí situadas, tenga por seguro que le van a responder “carretera de Castilla”. ¿Por qué ocurre así? Pues por un doble motivo: en primer lugar, porque el edificio de viviendas (si nos fijamos en un lado de la calle) que ocupa prácticamente toda la acera, tiene dos portales, uno –el portal A– está en la carretera de Castilla número trescientos y pico, y el otro –portal –- está ya en el centro de la calle, pero le han puesto el mismo número que al portal A, con lo cual la dirección postal de las viviendas todas del edificio es carretera de Castilla (portal A o portal B). En la acera del otro lado de la calle, ocurre exactamente lo mismo. Si a eso se añade que el rótulo con el verdadero nombre de la calle ha desaparecido misteriosamente, el resultado es la confusión de muchas personas, si bien varios propietarios de viviendas de esa vía urbana, me han manifestado que en la escritura de propiedad figura el nombre de la calle como Pedro Padrón, de cuya historia personal vamos a ocuparnos ya.

la revuelta irmandiña
Un suceso tan importante en la historia de Galicia como fue el levantamiento irmandiño de las clases populares contra los abusos de los señores feudales –con inicio en el siglo XV– ha sido objeto de estudio por parte de historiadores e investigadores, por lo que resulta sencillo encontrar trabajos que nos describan y aclaren cualquier duda. Para esta ocasión vamos a utilizar (con permiso de su autor) un trabajo de Juan J. Burgoa, publicado en 2010 en la revista Nalgures, bajo el título “A protesta de Pedro Padrón, ante a corte de Juan II (año 1432)”. El citado trabajo está escrito en gallego, y así debería yo reproducirlo, pero pido licencia a ustedes –a la vez que les invito a leerlo íntegro– para resumirlo y traducirlo, por la sencilla razón de que de esta colección de artículos míos llamada “Callejero ferrolano” hago algunas fotocopias que van a familiares y amigos residentes fuera de Galicia. Dice así J. Burgoa: “en el último tercio del siglo XIV, todas las libertades, derechos y privilegios reales de que gozaba Ferrol desde siglos anteriores fueron vulnerados de manera injusta y radical cuando perdió su condición secular de villa de realengo y pasó a depender de la Casa de Andrade”. Hace a continuación el autor una exposición de los hechos más significativos de la época, hasta llegar a un capítulo fundamental, la Primera Guerra Irmandiña, que comienza así: “En este contexto, la confirmación de los privilegios reales de Ferrol el año 1429, los citados abusos de los señores de Andrade y la injusta tributación exigida a sus vasallos, fueron la causa de la primera revuelta irmandiña que tuvo lugar en el año 1431, localizada en las comarcas de Ferrol, Eume y Villalba”.

Si pasamos al capítulo más importante para el objetivo de este artículo, “La protesta de Pedro Padrón”, allí encontraremos que este personaje vivía en el barrio ferrolano de Ferrol Vello y fue lugarteniente de Roi Xordo en la primera revuelta irmandiña. Formaba parte –como Procurador y Síndico– del concello de Ferrol, el cual, reunido en la Torre del Castro, le encargó la confección de un documento-querella contra la Casa de Andrade, para presentárselo al rey Juan II. Preparó Padrón el documento, y aprovechando que el rey convocó Cortes en Zamora en enero de 1432, allí se trasladó para entregárselo, pero no pudo hacerlo porque Ferrol no tenía representante en Cortes; tampoco quiso recibirlo el Condestable de Castilla –Alvaro de Luna-. No se arredró por ello el ferrolano; solicitó la presencia de notario público –Alvaro Alfonso– y ante él, al aire libre, se leyó la “protestación”, de lo que dio fe el notario: “y fueron presentes Juan Sanchez de Vallid e Juan de los Santos pescador vecinos de la villa de la Cruña e Pero Lopez vecino de la villa de Ponte de ume e otros; é yo el dicho Alvaro Alfonso escribano e notario público sobre dicho porque fui presente a todo lo que dicho es, escribí esta carta e fise en ella este mío signo”.

De la valiente protesta dice J. Burgoa: como se ve, en su intervención, P. Padrón tras protestar “de los muchos males é daños, cohechos, despechamientos e arranzonamientos é muertes de omes é presiones é despoblamientos de la villa”, por parte de Nuño Freire de Andrade y de su hijo Pedro Fernández, advierte que el rey Juan II pretende entregar el señorío de la villa a P. Fernández, en contra de los privilegios concedidos antes, rematando su valiente alegato diciendo que, “no consiento en ninguna gracia é merced que de la dicha villa é su tierra sea fecha al dicho P. Fernández”. El fin definitivo de estos cambios de “propietario” de la villa, no llegó hasta que Felipe V –estamos ahora en el siglo XVIII- ordenó comprar las villas de Ferrol y La Graña a Pedro Fernández Castro, conde de Lemos y heredero de la Casa de Andrade, para la construcción del Arsenal Militar y establecer en la ría la capital de uno de los tres departamentos marítimos, base y cimiento de una nueva Armada, pero la honestidad y valentía de Pedro Padrón bien merece ser recordada.

Procurador Pedro Padrón