Ferrol tiene 164 terrazas pendientes de que se les conceda autorización

terrazas bares
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La entrada en vigor de la ordenanza de regulación de terrazas en septiembre de 2014 obligó a todos los establecimientos hosteleros a tramitar solicitudes con las que adaptarse a las nuevas exigencias. Esas peticiones estuvieron en el cajón durante meses y ahora Urbanismo, después de unificar criterios en una mesa técnica específica de terrazas, ha comenzado a responder a los hosteleros con peticiones de documentación y de replanteamiento de los elementos si no se ajustan a la norma. En total hay 164 autorizaciones de terrazas pendientes, aunque la concejala María Fernández Lemos afirmaba ayer que algunas de ellas ya se han dictaminado favorablemente aunque no se hayan notificado aun a los propietarios, o están solo a la espera de pasar el recibo correspondiente. Es una tasa que, precisamente por estar fuera de la norma y por la demora en las peticiones y respuestas, no se ha cobrado durante todo el año pasado. Solo las autorizaciones provisionales que se dieron en verano en las calles que se cortaron al tráfico (40 terrazas) pagaron el canon por ocupar el espacio público. 
Se trata de una cantidad variable para cada establecimiento en función de los metros cuadrados que se ocupen (8,83 euros que se multiplica por una cantidad según la zona de la ciudad que se ocupe ) y de que haya o no cerramientos permanentes o temporales. 
La aplicación de la normativa ha provocado protestas desde el sector de la hostelería, que quieren más tiempo y mayor flexibilidad para que los elementos que ya tienen instalados sean válidos y no haya que hacer nuevas inversiones. La medida más polémica es la que obliga a separar mesas y sillas de las fachadas en casi dos metros (1,80). La concejala de Urbanismo, María Fernández Lemos, defendía ayer la flexibilidad con la que ya se está aplicando la ordenanza “para poder adaptarse a los distintos barrios”. Explica que hay una “flexibilidad total y absoluta” en cuanto al tiempo que se dá para solucionar las peticiones de los técnicos, a pesar de los diez días de plazo que marca el trámite administrativo. Solo se van a inspeccionar, a partir de febrero, las que tengan ninguna solicitud presentada. En cuanto a las fachadas, explica que es una obligación fijada en la Ley de Vivienda por cuestión de accesibilidad a la que todas las localidades se tendrán que adaptar. Comentó que A Coruña o Santiago se encuentran también con esta misma situación, en trámites de adaptarse. 

reuniones con el sector
Fernández Lemos aseguró que había tenido varias reuniones con la asociación de hosteleros para tratar este asunto, así como con empresarios a título individual. El Concello busca acuerdos por zonas y en ese sentido ya se han reunido con los hosteleros de Amboage, del Inferniño, de Ferrol Vello o de la calle Galiano. “Amboage presentó una propuesta estética y le dimos una ubicación que es negociable”, explica la concejala. “Hay otros que solicitan toldos y carpas que no están permitidas y con estética que deja que desear. Estamos en un espacio público y lo que no podemos permitir es una ampliación del local en vía pública, que es lo que en algunos casos se está haciendo con toldos laterales cerrados”, apunta.

mesas en aparcamientos
La separación que se exige respeto a las fachadas y de las sillas al borde de la calzada obliga a que las aceras tengan tres metros de ancho para poder instalar en ellas terrazas. En las que tengan menos de esa medida “no están permitidas”, aunque se va a estudiar, en el caso de que haya plazas de aparcamiento delante del establecimiento, si sería posible instalar las mesas en ese espacio. Para eso se requerirá un informe de la Policía Local que asegure que no se impide la circulación. La petición puede hacerse en cualquier zona pero Fernández Lemos comenta que podría ser de utilidad en barrios como el de Ultramar, “con aceras bastante estrechas”. “Se les está dando a los hosteleros todo tipo de opciones”, afirma.

Ferrol tiene 164 terrazas pendientes de que se les conceda autorización