Alfonso Solar Boga | “Vieron en mí el deseo que tengo de ser un buen médico”

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Acaba de recibir la Medalla de Oro y Brillantes del Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de A Coruña y todavía no sabe por qué se la dieron. Con la humildad por delante, el doctor Alfonso Solar repasa su trayectoria, toda una vida en un hospital que para el premiado es su casa. Desde el primer momento, se sintió arropado por la comunidad médica. Por sus compañeros de Pediatría, los del resto del centro y los de Atención Primaria.

Un premio así tiene que emocionar.
Sí, estoy más que contento, estoy abrumado porque es muy fuerte que una persona como yo reciba esto. Qué quiere que le diga. A mí me cuesta juzgarme, pero quiero creer que vieron en mí el deseo que tengo de ser un buen médico. Siempre tuve muchas ganas de ser bueno y sigo con la misma ilusión. Sé que es imposible llegar a la orilla del conocimiento y soy consciente de las limitaciones que tenemos como médicos porque, al final, es la medicina la que nos coloca en el lugar y nos recoloca, acertamos o no, pero no somos capaces de restituir la salud. Esto hace que mucha gente acabe desanimada.

¿Por qué cree que se fijaron en su carrera para distinguirla con oro y brillantes?
La única virtud es la de seguir ilusionado y contento aunque fracases porque siempre deseas que los pacientes vayan mejor de lo que van. En este sentido, yo no estoy quemado. Llevo 38 años viendo a pacientes y creo que estoy ilusionado como el primer día. 

¿Cómo acabó siendo gastroenterólogo infantil?
Es algo que no tenía prefijado. No sabía lo que quería hacer ni tenía vocación de pediatra ni de gastroenterólogo. Aquí llegué con 24 años y llevo toda la vida. Porque aunque fui al empezar un ingenuo e ignorante, me sentí en mi casa por primera vez por cómo me trataba este hospital.

Porque usted no es de A Coruña...
Soy de Padrón, al que vuelvo todos los fines de semana. Aquí comprobé que los lunes, la bata te daba un poder mágico e increíble, y que los padres me entregaban a sus hijos, que es lo que más quieren  y me los dejaban a mí, que era un ignorante. Si no tuviese un enamoramiento con el hospital sería un desalmado. Yo me siento protegido por mis compañeros de servicio, los de todo el hospital y los de Atención Primaria, que están siempre dispuestos a ayudar, aunque el éxito me lo atribuyan a mí. 
La humildad en medicina supongo que es un punto a favor.
Soy muy inseguro y el saber los límites de la profesión creo que es bueno, la medicina es tan maravillosa que no puede contestar a todas las preguntas de una madre. Creo que es importante ser conscientes de los avances tecnológicos y  utilizarlos bien, llegar al conocimiento, pero no valdría de nada sino lo usáramos para disminuir la angustia.

Alfonso Solar Boga | “Vieron en mí el deseo que tengo de ser un buen médico”