“Decidí que lo mejor era ayudar a un equipo de aquí”

Muíña –a la derecha– con su entrenador en el Narón Star Casa y Baño, Pablo López | j. o.
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Cuatro temporadas en el Bidasoa-Irún terminaron de manera abrupta el pasado mes de enero para un Iago Muíña que sentía que tenía que hacer una pausa y volver a los orígenes. Una salida de la que fue su casa desde la campaña 2014-2015 al término de la segunda vuelta liguera, con los deberes hechos tras lograr el ascenso a Asobal al segundo intento.
Pero que no piense nadie que el ferrolano se quedó esperando en casa por ofertas –que sí que llegaron–, sino que una vez aquí, Muíña se puso el mono de trabajo para mantenerse activo, acompañando al Balonmano Narón Star Casa y Baño en sus entrenamientos. ¿Y por qué no ayudar a este equipo a mantener la categoría?. Una formación en la que, como bien apunta el departamental, todavía hay gente, amigos, de su quinta, como Fran Oliver –”yo estoy para cualquier equipo de Ferrolterra que me necesite”, apunta–.
Y así fue. Muíña se vistió de amarillo en dos encuentros, cayendo ante el líder y ganando a la SAR, y no le hizo falta entrar en pista ante el que ahora será su club, el Atlético Novás, para que sus compañeros se anotasen el segundo triunfo consecutivo.

¿Cómo ha sido tu paso por “casa”?
Fue productivo, a nivel personal y deportivo. El equipo sénior –del Narón– ha ido de menos a más, están en un buen camino para conseguir la permanencia. El objetivo por el que yo venía a ayudar y demostrarles que no son tan malos. Lo único que tienen que hacer es trabajar. En el último partido –ante el Novás– no jugué ni un minuto, lo jugaron todo ellos y ganaron de diez. Yo solo les ayudé en el banquillo.

¿Crees que tu presencia y consejo les ha ayudado?
No sé lo que ha pasado, pero el cambio ha sido radical y ha sido cosa de ellos. Ya tiene suficiente valor, porque no son profesionales, no se dedican a esto, y lo único por lo que lo hacen es por afición y eso hay que tenerlo en cuenta. Es una situación complicada, de desanimo total, por la clasificación... no consigues ganar, se crea una situación de dejadez, y eso es normal. El trabajo es lo primero, esto es un hobby, y espero que se hayan dado cuenta de que trabajando un poco serio se consiguen cosas, pueden salir las cosas muy bien. Ese era el único objetivo que había aquí.
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Tu “aterrizaje” en Narón llegó tras una pronta salida del Bidasoa ¿necesitabas aclarar tus ideas? ¿Influyeron las lesiones?
Del Bidasoa salí porque en la última temporada no estaba motivado para seguir allí, creía que tenía que cambiar de aires y el primer paso era venir a casa, estar aquí un poco tranquilo, y estaba informado de la situación del club y, casi a diario, de cómo está el balonmano en Ferrolterra. Y entre que yo necesitaba un cambio, porque, ya llevaba mucho tiempo fuera, vine a quedarme un tiempo aquí y ahora una nueva historia, una nueva etapa.
Las lesiones no influyeron en mi decisión. Llevo toda la vida jugando el balonmano, y con lesiones, y eso no me afectó en nada. Fue una decisión personal, propia, una necesidad de cambiar y de empezar algo nuevo de cero. Tres años viviendo mucha presión en la B –División de Plata–, en Asobal igual, y mi objetivo era ascender al equipo y mantenerlo en la categoría y ahora a otra cosa.

Y ahí llega tu incorporación, con cierta demora, al Acanor Atlético Novás pontevedrés de Primera Estatal. ¿En tu decisión influyó el estar cerca de casa?
No tenía nada que ver. Necesitaba estar tranquilo. Todo ha sido así pero porque salió así. Estuve informándome, mirando, buscando como estaba en mercado. Y, al final, durante estos meses de campeonato creo que lo mejor es estar aquí cerca y ayudando a un equipo de aquí a conseguir su objetivo, que lo tienen claro y quieren ascender a División de Plata. Es un tramo complicado, muy difícil. La gente piensa que al tener muy buen equipo ya vas a ascender solo. Y un play-off, yo he vivido en estos años dos seguidos, es duro. Aunque tengas el mejor equipo, son muchos factores los que te tienen que salir a favor para conseguir el ascenso. En los otros grupos también hay nivel y en un partido de play-off puede pasar de todo, no hay nada escrito. Hay que trabajar para conseguir los objetivos, no hay otra manera de alcanzarlos.

¿Crees que en O Rosal vas a quitarte algo esa presión, a volver a disfrutar?
Yo voy a ayudarles, no voy a ser protagonista. Ellos están ahí arriba porque llevan una temporada espectacular. Llegaré allí a acoplarme al grupo, al sistema del entrenador, a la forma de entrenar. Ponerme a tope, en forma, y ayudar en los minutos que tenga al grupo. Los que han conseguido la tarea de llegar hasta ahora ahí han sido ellos, yo solo voy a ir a sumar y a dar aire al equipo cuando lo necesite, nada más.

¿Y cómo ves el balonmano en la comarca?
Está la cosa muy mal, está en coma. La gente está totalmente desmotivada. Yo, desde fuera, porque vengo poco aquí, creo que no hay ninguna estructura, no hay nada y así no se puede crear nada. El Pontedeume, en lo limitado que está, lo está haciendo muy bien, creciendo cada año un poco. Lo único difícil aquí en Ferrol es el tema de tener un equipo sénior. Al final es lógico, no hay jugadores, te vas fuera a estudiar. Es muy difícil que consigas tener un equipo, varios equipos, en la comarca, cuando tus sénior se van. Hay que empezar por ahí. Los clubes que hablen entre ellos, que se entiendan, y que cada uno tenga su zona y abarque una parte del balonmano. ¡Si aquí hay mil niños! Hay que empezar a moverse, a trabajar en equipo. O se unen las fuerzas o esto muere. Esto está muy parado, está justito de aire para sobrevivir. Para conseguir una base hay que ir a buscarlos, los niños ahora no levantan la cabeza de un ordenador, de un móvil... hay que ofrecerles algo. En ese sentido el Narón también lo está haciendo bien y no tienen problemas con la base.

“Decidí que lo mejor era ayudar a un equipo de aquí”