Mañana de nervios, sonrisas y lágrimas en el Jofre

San Xiao 2016 no Jofre
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El día de San Xiao es fiesta en Ferrol y de caras sonrientes en el teatro Jofre, aunque sea una vez al año. Las turbulencias políticas, que no son pocas, se aparcan e incluso se admiten bromas sobre bañeras en el heterodoxo club de fumadores de los soportales. El exilio exterior de los adictos a la nicotina crea interesantes grupos en los que caben exacaldes, cofrades y concejales vanguardistas. Quizá se forjen más alianzas ahí que en el ambigú, donde entre bocado y bocado, y pasando de un grupo a otro, se dan muchos besos y abrazos, se hacen muchas fotos pero se pierden “chismes”.
Los aromas de la canela relajaron el ambiente después de una mañana de ansiedad, que padecieron sobre todo los premiados. “Muy nervioso” se reconocía Javier Gutiérrez, hombre forjado en escenarios. No es de extrañar que en algún discurso temblase la voz y que la emoción agarrase a los oradores, sobre todo en el recuerdo de compañeros fallecidos o de experiencias amargas. Quiebros que el público acompañó con aplausos que transmitían el calor de un teatro lleno, puesto que a las invitaciones protocolarias se sumaron los ciudadanos que quisieron asistir al evento y retiraron su localidad en la taquilla. También los aplausos fueron muchos y sinceros. En pie se puso Javier Gutiérrez, que tenía su silla allí pegadita al atril, al acabar la intervención de la representante de las mujeres maltratadas.
Sobre el escenario, alcaldes y tenientes de alcalde de Lugo y Ferrol y concejales de las dos corporaciones. Y de regalo, la insignia –que es un bonito alfiler para lucir en la solapa–, una voluminosa metopa y un diploma. No poco abultaban los regalos que se intercambiaron las corporaciones, esculturas de cerámica aptas solo para estanterías bien fornidas. Lara Méndez no encontraba a Rey Varela para saludar protocolariamente al conselleiro en su discurso (y eso que en el palco de autoridades destacaban los uniformes de gala de la Armada), Jorge Suárez fue repartiendo guiños a las autoridades en sus intervenciones y pocas anécdotas más dio de sí un acto en el que los raptos de humor los puso la presentadora.

Mañana de nervios, sonrisas y lágrimas en el Jofre