Amaya Arzuaga sobresale con unos diseños nuevos en corte, volumen y color

Varias modelos desfilan por la pasarela con creaciones de la colección primavera-verano 2014 de la diseñadora española Amaya Arzuaga, durante la semana de la moda de París, Francia, el 30 de septiembre del 2013. EFE
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Amaya Arzuaga mostró hoy una colección madura que sorprendió por sus innovadores cortes, volúmenes y usos del color, en una jornada de la Semana de la Moda de París en la que otra firma española, Loewe, presentó sus bolsos en su "showroom".

Arzuaga, originaria de Lerma (Burgos), presentó sus diseños de "prêt-à-porter" para la próxima primavera-verano en el Instituto Cervantes de París en un desfile atípico, porque, como ella misma aseguró, "alguna vez hay que salirse de lo establecido", sobre todo en la moda.

En las dos paredes laterales de la sala instaló telas sobre las que se proyectaron algunos de los conjuntos, sobre los que flotaron las ideas que inspiraron a la diseñadora: las mariposas, las caracolas, la papiroflexia o las imágenes pixeladas.

En pequeños grupos, las modelos desfilaron a intervalos regulares por un balcón, por encima del público presente, que pudo apreciar el relieve de los diseños en contrapicado.

"Nuestra colección siempre es tridimensional. Sobre un desfile se ve de perfil y damos mucho valor a observarla desde diferentes puntos de vista", justificó Arzuaga en una entrevista tras el desfile.

Las sisas abiertas convivieron en asimetría con las capas que cubrían un hombro, mientras que las alas de las mariposas se construyeron en la espalda como papel.

Las espirales enrollaron la tela en vertical en la parte frontal de las prendas, como pecheras futuristas, apetecibles y rítmicas.

La cadencia de los diseños fue posible gracias a materiales como el gazar de seda, el crepé, la seda tramada o el neopreno ligero que favorecieron que hubiese "mucho movimiento" y, al mismo tiempo, "nada de peso".

Los pantalones globo se sumaron a la tendencia circular de una colección primavera-verano que apostó por los colores uniformes de personalidad fuerte como el coral, el amarillo o el verde esmeralda, además del blanco, el negro y el marfil.

Los estampados, que podían parecer imitación de la piel de leopardo por las tonalidades cálidas y negras, revelaron más tarde su versión multicolor en lo que Arzuaga ha bautizado como "confetti print".

Esta temporada, Loewe se ha tomado un respiro forzado de la pasarela, tras el anuncio en junio de la salida de la compañía de Stuart Vevers, quien había sido durante cinco años su director creativo.

El puesto quedó desierto hasta la semana pasada, en que el grupo LVMH, al que pertenece la firma española, hizo público el nombre de quien va a tomar las riendas: Jonathan Anderson, un diseñador norirlandés de 29 años.

Al contrario de Vevers, Anderson no tiene previsto instalarse en Madrid, como indicaron fuentes de Loewe, puesto que combinará su nuevo trabajo con la dirección de su propia firma, J.W. Anderson, con sede en Londres.

A la espera de la primera colección del nuevo diseñador, prevista para la próxima Semana de la Moda de la capital francesa, Loewe ha querido estar presente estos días en París con su "showroom", en la calle François 1er.

El equipo de diseño interno ha recurrido a lo que ha hecho célebre a la firma durante sus casi 170 años: el trabajo del cuero, sobre todo, en los accesorios.

Al amparo del nombre "Skin" (piel), Loewe ha lanzado dos nuevos modelos de bolso que tienen como denominador común, además de los colores neutros y tierra, su estructura origami, que les permite replegarse sobre sí mismos para viajar mejor.

El "Pillow" se convierte en cojín plano con sólo desabrochar las hebillas, mientras que el "Cubo" pasa de tres dimensiones a dos con sólo aplanarlo.

La horquilla de precios oscila entre los 1.200 euros y los 3.900 euros (entre los 1.620 y los 5.270 dólares) de un modelo en pitón.

 

Por Mercedes Álvarez.

Amaya Arzuaga sobresale con unos diseños nuevos en corte, volumen y color