Una oportunidad más allá del océano Atlántico

El ferrolano tendrá una importante cita en el próximo Nacional
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Aunque en España los deportistas de cierto nivel encuentran cada vez más facilidades para compaginar su actividad con los estudios, Estados Unidos sigue siendo la auténtica meca del deporte universitario. Por eso, comienza a ser una constante que los jóvenes que realmente despuntan en alguna disciplina acaben cruzando el Atlántico en busca de un escenario idílico en el que deporte y formación caminan de la mano.
Las agencias especializadas en la tramitación de becas deportivas en el extranjero se han multiplicado exportando talento en bruto. Ahora bien, no todos dan el perfil. Se buscan deportistas de cierto nivel, con cualidades y proyección. También estudiantes aplicados e implicados con su formación.
Pero, sobre todo, jóvenes dispuestos a dejar su zona de confort, a poner kilómetros de por medio con familia y amigos en aras de un ambicioso objetivo: labrarse una carrera deportiva pero también un futuro más allá del deporte.
En Tomás Manso (Ferrol, 1999) se mezclan todos esos ingredientes en la medida justa para hacer de él un joven maduro a pesar de su juventud; un estudiante de altas capacidades que acabó el bachiller con matrícula de honor un año antes de lo que le correspondía; y, por supuesto, un nadador brillante que acumula medallas autonómicas y nacionales, records gallegos y varias convocatorias con la selección nacional. Desde agosto, el joven iniciará sus estudios de Historia en la Universidad de Tampa, en Florida.
Apenas le restan dos meses para iniciar su nueva etapa y, a estas alturas, Manso ha pasado ya por todos los estados de ánimo posibles. Hace más de dos años comenzó a valorar con sus padres la opción de continuar su formación académica y deportiva en Estados Unidos, así que la decisión no ha sido, ni mucho menos, precipitada. Ha tenido tiempo de “hacerse a la idea e ir asumiéndolo”, aunque por el camino sí reconoce que ha tenido algunos momentos de duda. “A principio de este curso estaba agobiado, porque me había lesionado, tenía que hacer los exámenes para la beca... y es cierto que me planteé de todo ¿Pero qué hago? ¿Me voy a ir para allí? ¿A saber cuándo vuelvo o si vuelvo? “, llegó a reflexionar un Tomás Manso que, sin embargo, supo “frenar” y evaluar bien la situación hasta acabar convencido de que era lo mejor para él.
“Ahora lo tengo totalmente asumido y estoy con muchas ganas de irme y empezar”, asegura el deportista, que hace ya un par de años hizo una apuesta definitiva por la natación cuando dio el salto al Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra. Una experiencia que confía en que le ayude a asimilar su nueva vida. “Sí es cierto que voy a pasar más tiempo fuera de casa y que estaré más lejos, pero ya sé lo que es vivir en una residencia y el idioma no me preocupa”, asegura convencido.

Agencia
Desde que hace meses sus padres contactaron con la agencia MVC Sports evaluaron las propuestas de varias universidades y entrenadores. La calidad de su equipo de natación –es una de las escuadras fuertes de la Sunshine State Conference de División II–, su oferta académica –está subiendo en los rankings universitarios– y también el buen clima de la zona hicieron que finalmente se decantasen por la de Tampa, en Florida.
“En Estados Unidos el entrenamiento es diferente. La liga universitaria limita las horas, así que se hace mucho trabajo fuera del agua, en el gimnasio, y también técnico”, explica Tomás Manso, que cree que ello puede ayudarle a mejorar sus marcas. “He hablado con el entrenador, Ed Brenan” y confía en que me adapte. Me ha asegurado que por mis tiempos no voy a tener problemas”, confía el nadador, que inició su carrera en el Marina cuando tenía dos años. “Le preguntaron a mi madre si llevaba pañal y me lanzaron al agua”, bromea a la vez que evalúa con gran cariño esa etapa de su formación, primero en el club departamental, con su entrenador Ito González, y desde hace tres año en Pontevedra.
Manso vive un momento dulce, pero atrás han quedado meses de incertidumbre en una campaña que empezó bien pero en la que vivió uno de los baches más importantes de su corta carrera. La temporada arrancó de forma prometedora, rebajando sus marcas en los 200 mariposa e incrementando su experiencia con el equipo nacional. Pero, en enero, le costó asimilar algunas modificaciones en su técnica de brazada y los resultados se resintieron. Desde Semana Santa ha vuelto a remontar y sus números así lo atestiguan. Se ve en el camino correcto y así lo ratificó en el último Gallego, el pasado fin de semana, en el que además de seis medallas repartidas entre las categorías absoluta y júnior, firmó una nueva plusmarca autonómica –17 años– en 50 mariposa. A mediados de julio, en el Nacional, tratará de seguir rebajando sus registros.

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